viernes, noviembre 06, 2009

OTROS VIENTOS QUE CONOCÍ EN LA PATAGONIA



From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.


Esta noche en que mi mente se desplaza a la lejanía, a un lugar de la tierra donde la verdad cruda se esconde en la mente de muchos que solo ven la belleza que la soledad esconde, que la soledad exhibe, mas que pasa con las mentes y la pluma de algunos poetas, de otros cantores y no se digan escritores, es quizás no recuerdan o nunca caminaron rumbo al lugar, uno donde la muerte azoto el vivir de los pobladores de nieves y arenas.

En esas tierras Patagónicas donde la belleza encanta los aires, y el azul ilumina los silencios de una raza, una mis lectores donde les sellaron la vida como una noche donde las tristezas que se opacan ante el egoísmo humano y digamos Argentino, que en ese tiempo los diarios informativos no conocieron el tiempo en que los verdugos repartían la muerte, nadie tenia tiempo para compartir y divulgar la verdad, como la palpable ingratitud que fue sembrada en la inmensa extensión germinada en las llanuras del miedo a Mapuches y Onas, eran la luz asesinada.

Estos inmensos territorios cuna de tribus indígenas fueron, un escenario de asesinatos y muertes a gentes indefensas para conquistar y apoderarse de sus derechos de ser los únicos dueños de la tierra, esos que la Madre Naturaleza les obsequiara en esos cientos de años de su existencia, les obsequio una misma propiedad para ser los únicos en un derecho de adueñar la libertad que solo poblaban la paz de los vientos, la paz del sol que con sus tibios rayos alegraban los fríos de la tierra y aplaudían las carreras de ñandúes en la inmensidad de la vida.

Aquí se desarrollaron grandes caserías de hombres, mujeres y niños, fue llevada a cabo por malditos usurpadores de esos territorios, que en un futuro llenarían sus bolsillos de cuantiosas cantidades de dineros, todos ellos manchados de sangre perteneciente a los verdaderos dueños de la patria Patagonia.

Quienes fueron los asesinos? Hoy desde lejos déjenme que les acuse en mis palabras que son el eco de Machis que a este viejo que hoy escribe le confiaron sus verdades, mas ahora desde la soledad de mi hogar y donde se hospedan mis recuerdos, les cuente en letras la escondida realidad, una que camino en noches y días allá en la soledad de esas tierras preñadas en raíces de muertos, de la cruda verdad de su existencia.

La gran compañía de nombre Importadora y Exportadora de Tierra del Fuego, más nunca he encontrado la voz de un poeta, de un verdadero hermano, que cuente al mundo esta clase de ingratitudes acontecida en la lejanía, de esas inmensidades de territorios, que siempre existieron en los libros del olvido.

Los vientos viven pero no mueren en las ambiciones de los hombres, las distancias que se abrazan en fríos que pernoctan esas longitudes de tierras imaginadas, no conocen el morir en manos de criminales, gentes alejadas como escorias que el respeto al suspirar de los humanos ignoran, ahí el martirio de los lutos suspira diferente en sus mezquinas hambres en la marcha de los días.

No eso los poetas de sueños acrisolados no escriben; no lo escriben porque los dolores se encuentran enterrados en la nupcial despedida de la tribus. Ahí la gloria es un desgarre dejado en el blanco de la nieves australes, es el abismo sin recetas que alivien los dolores, mucho menos el martirio en rostros hambrientos perdidos en el silencio de las calles.

Porque no se inspiran y cantan el susurro de las agonías, o la monarquía de invasores construyendo humo de cadáveres, quizás las plumas no tengan tinta y tiempo para llegar al manantial donde la sarna suplementa al oro y la plata. Asómate caballero. Asómate damisela que con tu pluma coqueteas a las diferentes miradas de la vida, vallan y vengan que aquí esta el crepúsculo herido; esta la luz que se levanta sobre las piedras y toda angustia amarilla.

Busquemos quienes son los que agredieron la historia de la sangre. Quienes son los que en siniestros días hicieron del hueso Ona, del hueso Mapuche figuras de humo en aquellas pampas arenosas allá en la lejana Patagonia, quienes fueron los que a la paz de la noche le cortaron su destino, para dejarle zozobrando en la ingratitud de un eterno invierno.

Tengo que partir dejando a una raza golpeada ante la lágrima indiferente, tengo que partir a contarle a la vida de unos siniestros recuerdos que recogí dentro la piedras palpitantes, en una distancia que se quedo olvidada, se quedo como un suspiro que ya ahora duerme en los sentimientos del alma Patagonica.


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viernes, octubre 24, 2008

Emigre Por Los Caminos De La Vida. Parte 9


From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo


Después de haber vivido con la buena gente de Cartagena: mis días pasaron al archivo de los inolvidables, me llene de un bello gusto saboreando los criollos platos de comida de Cartagena, cocinados con sabor y amor, me llene de las autóctonas costumbres de un pueblo que ya me estaba haciendo parte del, ya empezaba a sentir en mi la luz de esa idiosincrasia Caribeña Esta noche que mis pasados escribo, recuerdo aquellas veces en que salí al malecón y escuche el bolero en su ritmo tropical. Y mire bailar el bolero; y baile ese romántico ritmo, con mujeres que sus caderas menean ante mi hambre, como olas mismas del mar, sentí el vaivén de algunos pechos en mi bailar con algunas de esas hembras bellas con sabor a coco, así con ellas baile bajo aquellas luces de estrellas, que copulaban sus reflejos con las aguas del mulato mar Caribe.


La inmensidad oceánica era un deleite de placeres, mas yo era un participe de esos sueños hechos realidad es que poco a poco iba encontrando en mi camino. Esas noches en Cartagena sentí mis deseos de macho en viaje, trastornaron mis momentos al aprender el aprecio de mirar esas mujeres, sudando la belleza y entregando aquel telegrama invitando al deseo. Hay Colombia me dije con estas mujeres no creo siquiera llegar a Venezuela.

Ahora si me dije varias veces, ya me estoy sintiendo lejos de la tierra; me estoy sintiendo lejos de lo mío; me estoy sintiendo ya con la ausencia de mi madre, me estoy sintiendo dentro una nostalgia al no escuchar las voces de mi pueblo. La tristeza empieza a llenar mis vacíos de soledad, siendo que al tiempo mismo recojo recuerdos que siempre vivirán como una imagen en los senderos que se serán los que pinten la luz y el color de los encantos sembrados en los caminos.

Decidí emprender mi marcha, hacia la parte norte oeste de Colombia, colindando con el mar Caribe y ya no muy lejos de las tierras venezolanas, Barranquilla: otro puerto que lo tenía en los destinos por mí a llegar, lo tenía como una esperanza en la ruta por mi trazada.

Al ritmo del tiempo llegue al Puerto de Barranquilla, Capital del Departamento del Atlántico y a solo 15 millas de la desembocadura del Rió Magdalena.
Barranquilla era entonces uno de los más importantes puertos de Colombia y fue fundada por el 1,629 en ese entonces su populación llegaba a un numero 896, 649.

En esta ciudad tuve la buena suerte de empezar a dar a conocer mi poesía, todo empezo cuando una noche salí a vagar por el puerto, camine viendo el escape del petróleo a otras naciones del mundo. Camine viendo la larga exportación de algodón, cemento, cartón y muchas diferentes bellezas de textiles, así en el seguir de mí caminar, me llamo la atención una cantina de pueblo, típica de puerto, quizás con algo de melancolía, y con una vista que apuntaba hacia el mar.

Decidí tomarme unos aguardientes como le llaman por ahí; Tome asiento en una solitaria mesa, y empecé a ver la belleza que erradicaba de una mujer que serbia por dos o tres mesas en el mismo lugar. Llego a mí, regalándome una sonrisa y preguntándome en que le atiendo, le pedí lo quería tomar y empezaron a divagar mis pensamientos, posible en lo lejos de mi tierra o en aquella lejanía desconocida que había fijado en mi mente ir a conocer.

El caminar de esta mujer fue desnudando la melancolía del poeta, fue llenando mi apetito que temblaba como desheredado del relámpago de unos besos, y fue así que decidí escribirle unos versos.

Bien recuerdo que cuando vino a servirme de nuevo, le dije: oiga sabrá que su belleza me llevo a escribir esto para usted.

Mira nomás buen hombre me respondió, así que eres poeta y se puso a leerlos.
Que lindos están me dijo y no es mentira según parece por lo que dices, porque aquí en Barranquilla hay un hombre que la llaman el poeta, y él me escribe mucha poesía, es por él, que he aprendido a encontrar la belleza del canto de ustedes.

Tu no eres Colombiano me pregunto? Porque tu acento es bastante diferente: Ah, pero déjame que té presente con ese otro hombre que escribe como tú y se alegrara mucho de estar contigo. Procediendo a retirarse y como en un par de minutos se acerco con un hombre de raza negra, el hombre era el encargado de la biblioteca de ese barrio y su nombre era Cleofás Barrios, 32 años su edad bien recuerdo nos dimos la mano sentándose a mi mesa.

Trae otra ronda de aguardientes dijo Cleofás y empezamos a conversar lo bello y triste de la vida, leyó mis versos y me entrego unos del, leímos y empezó a escribir uno él, uno yo, la voz se corrió en la cantina de la plática de los dos poetas y algunos cuantos paisanos poco a poco se arrimaron a nosotros.

Esta noche: tendremos que hablarle a este vino embelesado por el amor, tendremos que dejar nuestro recuerdo en la huella eterna de nuestras copas, tendremos que preguntar a los ciegos que nos descifren el secreto de lo oscuro y así mañana llevarlos de madrugada a todas las esquinas del canto del mar, así dejaremos el origen constelado de las estrellas, en cada memoria de los que aqui ahora respiran.
Los paisanos no permitían que nuestras copas se vaciaran, hablaba Cleofás, hablaba yo; Parecía una partida de póker, pienso que quizás fue mi primer encuentro en un mundo de bohemios.

Mis palabras Negor serán un mantel, que dejare en la mesa de tu mente. Ahi se alimentaran nuestros recuerdos donde quiera que los lleves, te entrego la sonrisa de mi Colombia, para que donde quiera que tu errante y vagabunda vida te lleve, desaparezca lo que el hombre sufre, lo que muchos pueblos lamentan en los tiempos y vientos que acarrean los lamentos de la pobreza.

Ven Carmen María, dijo a la mesera: entrega un beso de tus labios a este hombre, para que cuando cruce los límites de nuestras fronteras tenga que acordarse del aroma de flor extendida que vive en tu boca y que vivirá como el amor de aquella vieja campana de nuestro Puerto de Barranquilla.

La noche siguió su rumbo, como escapándose por un largo túnel de esperanzas y nostalgias; Se apareció una pregunta venia de uno de los que escuchaban nuestra embriagada platica poética. Cuál es tu rumbo que piensas tomar mi buen amigo?

Pues voy hasta el final del sur de América le dije, no sé cuando llegue pero será algún día. Bien sé mi buen Cleofás que en esa larga huella que me toca que seguir, siempre encontrar el cariño que ya desde un principio en las tierras de este grande continente Sur Americano

Sabrás yo parto mañana para el Puerto de Guayaquil alla en el Ecuador y si gustas en el barco que trabajo te llevamos, le hablo al Capitán y no creo que exista ninguna clase de inconveniente. Me quede viendo y pensando; tienes tus documentos internacionales para poder viajar?

Claro que si le respondí todo está como los países que pienso visitar me lo exigen.
Entonces sabrás me dijo mañana de cinco a siete de la noche partiremos, el barco se llama don Lucho y está atracado en los muelles de la Bahía de Sabanilla.

Yo te llevo Poeta amigo me dijo Cleofás y que esta noche siga la fiesta para que sea como una alegría y no una despedida... Continuara.

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miércoles, septiembre 03, 2008

Indio


From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.

Y caminaron los vientos, como simples arco iris: como simples lluvias sin colores; fue la tarde una oscuridad de respiros dentro una luz, ahí sola como una llama, iluminando la única esperanza del alma; quizás única? Esperando ahí recostada en el tiempo....... Asi: como este sin numero de puntos, que sin saber porque los escribo, solo sé que nacieron en mi mente.


397 los meses que pasan en su marcha, también unos cuantos días, fecha que me enseña la vez que anduve ahí, que anduve alla: un solo lugar, donde habitan aquellos residentes del olvido.

Exactamente ese fue el sitio, donde pernocte, comí, Viví y de ahí partí...

Me extendí como un ojo perdido, extraviado, buscando la pena de aquel ajeno que nunca fue mi amigo; será porque ni él, ni yo emprendimos la marcha hacia el momento de una palabra. Si hablamos, pero tuvimos quizás miedo de conocer alguna suciedad en mi pasado, ya que él: venia de la limpia claridad que se desborona de las nubes, iluminando las distancias de la selva.

Fue como un adiós, que se dice al problema que en la calle pasa, rotundo y sin saber cuando.

Fue alla en la lejanía, que de este Indígena supe su nombre, salió de las verdes praderas anunciándome que su nombre era Tecun.

¿Si es que en caso, yo soy el que vos buscas? Aquí estoy. Me encontraras siempre viendo hacia el horizonte, ese donde más de alguien me dijo, es ahí el lugar donde solas aparecen las esperanzas y navegan las ilusiones.

Se dibujaba el Indígena Campesino de prietas miradas, y espaldas mojadas en el sudor de la tarde... Yo pregunte: vos a caso sos el hombre que aparece en madrugadas, y desaparece en las primeras nieblas de la tarde? Desime en la campana de tu voz, sé que vos escuchas la esperanza llegando enredada en esos vientos de ilusiones, amas la paciencia; te e observado, oír el sonido que canta la revancha en el derecho de existencia que usurparon de tu sangre, lo se que a vos siempre te llega el tono, como un arado besando el vaivén de miles de espigas cargadas de trigo.

Recuerdo que en su vestir un saco lucia, como respeto al amor hacia las veredas, esas que apuntaban hacia toda lejanía en los campos de la vida, quizás caminos que nos dirijan al destino actual de la humillada patria Americana. Le vi en el silencio de mí pensar, ahí estaba como un aire soplando en silencio, Su partido cabello mostraba una soledad de los bosques dormidos, y asi fue desprendiéndose poco a poco de su estampa de Indígena, es la voz de un grito perdido en mi América la amada. La ultrajada...

Fue emergiendo digamos desde la lejana y fría Usuahia: puerto que le grita al mundo hasta aquí llega la Patagonia. Territorio ese alla donde los Menéndez Veti, pagaban pesos por las orejas y cabezas de los Indios Patagónicos, dueños verdaderos de esas tierras, estos latifundistas asesinos de aborígenes buscaron la inocencia, cambiándole a la muerte su nombre de muerte y negocio, por un falso nombre y apellido repicando el sonido de Exportadora e importadora de Tierra del Fuego.

Fui llegando con el Indio desde Coyhaique y Aizen: a un Chile olvidado en el antártico frió de los australes vientos, que corren pintando nieves, ahí en esas lejanías, los pescadores no quieren saber de adelantos que destruyan los silencios y cantos del mar, esos que arrullan en las llegadas de las olas, suspira un alma que vive esperando lana para tejer los güipiles, sus mantas y ropas que entibien el frió del alma, ese que en el paso de los años, les a causado los modernismos del nuevo mundo.

Venia el Indio desde San Carlos de Bariloche y la inmensa Patagonia, una tierra que acobijo la existencia de aquellas Indígenas naciones, que su nombre regalaron, su sangre empeso a ser eliminada para que naciera una nueva patria de nombre Argentina. Comunidades Indígenas, o quizás tribus o naciones de nombres diferentes: Yamanas, Onas, Selknam, asi una inmensa población Mapuche, en control de inmensos territorios; un kilómetro cuadrado por persona en una población de casi 35,000 residentes indígenas Mapuches.

Vos viniste a la soledad que habita en nuestras tierras; viniste a preguntar la razón de nuestra existencia, llegaste con la curiosidad de saber él porque a nuestros hermanos Tehuelches se les llamo patagónicos, hombres de pies grandes como los gigantes, de donde según muchos se origina el nombre de gigantes hombres en la pampa. Mas sabrás Negor, que solo los residentes de estas lejanías y que son los Tehuelches, únicos quizás que todavía guardan en esa existencia, un moreno tostado que se pinta en las pieles de aquellos criollos, repiques del encanto de las pampas que duermen sus planicies en ese antártico territorio; esas mismas que se pierden en las nostalgias de las grandes lejanías, ah... Pero veras las estancias inundadas de ovejas, pastando en lo que siempre fue la existencia de una supervivencia sin inhumanas explotaciones, ni muertes ingratas por solo ser, él quien quiere ser: si aquel que tenga el dominio a las riquezas en estas grandes soledades olvidadas, en la tierra Argentina, dueña de las territoriales inmensidades patagónicas.

Vos Negor déjame decirte que aquí en la patagonia, el criollo se ausenta del porteño, porque ese hombre no conoce el privilegio de admirar y vivir el momento de cuando las estrellas se bañan en noches diferentes. Te hablo y digo porque soy parte del eco de estas gentes; déjame decirte que ellos en Buenos Aires no conocen el levantarse al alba, compartir tu mate y los mañaneros alimentos con la luz que se desprende de las madrugadas, ellos no quieren aprender a vivir con la tierra y asi el Indio piensa que lejos de ellos es mejor para poder vivir con él palpito de los vientos.
¿Contadme Tecun, porque les llaman porteños?-- Esta bien Che, vos sabrás que les apodan asi a los Argentinos criollos de Buenos Aires; aquellos que no conocen los secretos que forman el amor de la cordillera, ni los silencios que se evaporan en el momento aquel, en que llegas a conocer la luz de las madrugadas; esas bellas que en alboradas les sorprenderás en orgías espaciales, sexuales momentos de luceros y estrellas... Solo aquí veras un sexo lleno de encanto donde copulan las luces nocturnales, resbalando sus éxtasis sexual cargado de caricias planetarias, que se derraman como besos en las piernas de la vida. Tu Negor: serás testigo de un amor nocturno, donde las estrellas lentamente se desnuden ante el encanto de la vida y al final del éxtasis, veras en la madrugada, el final de un amor despedirse al llegar el arribo de las coloridas alboradas .

Fue entonces pues en esas mismas playas del Lago Nahuel Huapy, sonreímos y decimos seguir por los caminos de América, diciendo adiós a San Carlos de Bariloche, alla en la vieja patria Argentina, como alla en la inmensidad de las brisas que se desprenden, bañando los vientos que visitan las bellas cataratas del Iguazú, un día llegamos a Mato groso y Paramaribo, en la busca de la queja Indígena, que tambien en el Amazonas duerme su tristeza. Si fue ahí, donde el Indio y Yo, prendidos de la mano, sonreímos con el pueblo Guarani y pensamos en cual seria el destino, de miles de hermanos que buscaron la bravura de las aguas, como único destino al final de las angustias.

Esta vez, el Indio callo con la luz de los relámpagos de Guayaquil y Puerto Esmeralda. Ven me dijo: veras como estos relámpagos alumbren la pobreza, si esa que florece en los hijos de aquellos viejos dueños de la patria. Ya las madrugadas no se alegran en el pichincha, ni el Indio, ni el ladino, ya mas no confían en los ojos del General que manda y cuida a Rió Bamba. En esta tierra verán a mis hermanos vendiendo su pobreza, esa que ya no se compara con los precios de comer un Choclo, una papa, o el verde de una palta.

Vino el mismo Indio desde Ipiales y las selvas del Choco, dos verdes fronteras diferentes sudando la distancia; apareció porque lo a destinado a un sueño que le lleva a definir: una verdad, la libertad que sopla en las ventanas de los vientos, esos que le llevan a entregar la palabra de su mensaje, a cada uno de los Colombianos que ven a la patria, asi como una sola y segunda madre, una patria que hay que amarla, no dejando que la muerte sea la única esperanza que viva en el corazón del humilde, ese que nacio en el verde de la Montana. Ahora bien, en el paso de los días la ambición de otros hombres lejos de nuestra sangre, que un poder pelean, ellos forman la causa del derrame de nuestra sangre que en la marcha de los días, muere por balas perdidas de fuerzas ambiciosas de ambos frentes, que no les importa él palpito de nuestra Indígena existencia.

Traía su saludo en las miradas de guacamayas Venezolanas... Se apareció navegando en las olas de Maracaibo y Cartagena, solo llego entregándome el abrazo que se despide en Cúcuta, que se despide en Barranquilla, yo ya no paso por Caracas, porque como en otros lados de la tierra, se me mira como un algo diferente en la patria que nuestra es y no de ellos.

Yo se que su errante lagrima, salió de Obaldia y el Darien, salió a pintar en las niñas de los ojos, que enriquecen el albergo de una distancia desminuida por rumores de entregar un caos, que alguien me dijo duerme en la antesala de la selva, como única solución a entender la resolución al hambre, que enseñan las barrigas de los niños

Esta vez, hombre que vienes desde lejos, a buscar la cicatriz en las pieles de barro, yo te llevare para que no batalles buscando, lo que esta como una llaga, adornando las sonrisas de los hombres de maíz. Ven conmigo; pasaporte tu no necesitas, ya que yo conozco los extraviíllos que nos lleven al pueblo donde habitan los dolores.

Debemos juntos llegar, a deleitar el refresco que desciende de las alturas de las palmeras, cocos que nos brinden su agua alla en Chiriqui, Panameña tierra de adioses a todos aquellos viajeros del mar; si los miles de pasajeros en viaje, que día y noche, cruzan la rota cintura de nuestra América.

Veni Negor, sigamos la huella del pasado, para que alla en David y Puerto Golfito, vos recojas otros mensajes de los que esperan mi llegada, sin saber que yo posiblemente llegue jineteando los vientos de la tarde.

En Rivas, Matagalpa y Zomoto, se que encontraras las rimas de un ladino, con poco de la sangre nuestra, pero que de vez en cuando hablaba con su pluma para decorar la tristeza de besos escapados del sufrimiento, que se encarcela en. Granada y Managua.

Yo sé que él, en su camino recordó la errante lágrima aquella perteneciente al dolor, a los dolores que corrían por las mejillas de la patria Nicaragua. Darío Rubén su nombre, él cantaba lagrimas en las palabras...

Será hombre que tus barbas encanecerán en las rutas de conocer la existencia de mi historia, ahora que vos te encontráis en la cintura de América, caminaremos por las selvas olor a ocote, de sabor a chicle, algo como una dulzura lejos de San Pedro Sula, lejos de Tegucigalpa, lugares donde al Indio no encuentra el precio de su sonrisa.

Cojutepeque, Santa Tecla, San Miguel y Puerto la Unión, lucen como un espejo enseñando lo que poco queda de mi sangre, ahora le llaman El Salvador, vive en el alboroto de mestizajes, de orgías sexuales que se celebran en el pueblo de la ignorancia, y en casa de los ladinos, tierra tenientes, casa tenientes, y los gobiernos malvados, simples chupadores de nuestra sangre, se escapa rumbo al camposanto, las ilusiones decepción de esperanzas prometidas por hombres de los mismos ojos.

Tomaremos rumbo a Guatemala para encontrar un Copal, que desde las selvas del Peten, nos entreguen la bienvenida, lejos de los mismos que nos llaman conciudadanos, de los que nos hablan de pactos Indígenas, ahí veras como el quetzal ya no conoce la libertad de su vuelo, ya que el hambre que en la superpoblación camina, se Devoran hasta sus plumas. En Chimaltenango, Cebol, Coban, San Martín Chile Verde, Chinaultla, San Juan Sácatepeques, asi también las tierras del Quitche... En estas poblaciones tendrás la dicha de si no sabes contar, ahí aprenderás con los miles de huesos de mi gente, que yacen como abono a las leyes del olvido. Recuerdos de las grandes gestas militares, dejaron ante los ojos de la tristeza de la raza, los grandes coroneles dijeron que estas muertes, son dedicadas a conocer los caminos de la paz y el mismo que no lleven a un pueblo de libertad.

Sígueme pues, que con mi ojo pardo de jaguar americano llegaremos a México, a través de inhumanas cortinas que hombres y mujeres con estudio, han formado en la ruta de tu paso. Conocerás el encanto del nopal en Yucatán, y encontraras una entrevista con la tristeza, una que se cultiva en Chiapas. No pienses que vas a estar solo, cuando gustes de la muerte a ella la encuentras durmiendo en los desiertos de Sonora, es ahí donde esperan la llegada mis hermanos los Mayos y los Yaquis.

Aquí en Chihuahua, Nogales, El Paso y San Luis Rió Colorado, te despediré hermano vagabundo sin bandera, te diré estrechemos los colores de nuestras manos,
digamos adiós en el abrazo, ya se que al cruzar la línea de la frontera, encontraras a mis hermanos Cucapas, Navajos, Apaches y muchos mas, les encontraras: con dinero pero muriendo en las calles del olvido, en las calles del aguardiente y pocas esperanzas en la jornada al camino del regreso de la raza.

Negor Len.


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jueves, julio 31, 2008

Ecuador En El Recuerdo De Mis Viajes, Parte 3


From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.


Cuando en mi vida iba a pensar, que yo estuviese escalando las alturas del Chimborazo, un volcán que en el Ecuador forma parte del respeto de las alturas, no podía entender que desde la misma tierra admirar en lo bajo de mi mirada, varias nubes pintando el espacio del paisaje; un paisaje que se guarda como una estampa en lo archivos del alma. Ensimismado en mis momentos que un día serian bellos recuerdos cuando algo note y era que debajo de unas pequeñas lonas aparecían las cachas de tres ametralladoras de las viejas marca Thompson, luego le pregunte a uno de los muchachos, oye guambra y eso que es y porque? Oh mi buen Negor, eso es para protegernos del enemigo ya que sabrás que nosotros somos miembros del movimiento de la Juventud Revolucionaria Ecuatoriana “URJE” y pues donde vamos no te preocupes todo esta bien protegido. En nerviosismo llego a mi, pues mi situación de extranjero me era un poco difícil si llegáramos a ser detenidos, cosa que les hice saber a los muchachos, a lo cual me respondieron que no me preocupara, ya que el ejercito no llegaba por estos rumbos y que los pobladores indígenas de la región, apoyaban el movimiento.

Me calme un poco y regrese al placer de admirar todo a mi alrededor, en la conversación dos de los compañeros me hicieron saber que habían estado en Panamá, y de ahí volaron para Cuba, lugar donde conocieron algunos Guatemaltecos miembros de las “FAR” Fuerza Armadas Revolucionarias, y en los cuales salió el nombre de un viejo camarada mío, que desde la escuela párvulos nos conocimos en la ciudad de Antigua Guatemala, y también cursamos la primaria, que en paz descanse José María Vides, el Viejo recordado Chema Vides, acecinado por las fuerzas del nefasto ejercito de Guatemala. Total que llegamos a una pequeña finca en las faldas del volcán de Chimborazo, lugar donde esperaban nuestra arribo como veinte miembros más de esta organización, nos recibieron de primera y luego me introdujeron con todos habían mujeres y hombres, la razón de haberme llevado fue que querían que les conversara al respecto de lo que yo había visto en otros pueblos de América, al respecto de movimientos guerrilleros, y su repercusión en los pueblos. Yo le comente al respecto de la impresión en mi al ver la patria de Nicaragua armada hasta los dientes, no se para defenderse de quien, ya que en Centro América las 6 naciones somos patrias explotadas, poseedoras de ejércitos serviles que están solo y únicamente para proteger los intereses extranjeros de países capitalistas como lo es los Estados Unidos de América, atraves de la General Electric, Unidet Fruit Company, y otros grandes monopolios que controlan nuestro existir en los caminos de la vida.

Pienso les dije que muchos hombres y mujeres en América, reconstruirán la única sonrisa que nos queda, para en ella defender la multitud de ingratitudes que por cientos de años ha florecido en los caminos donde cada uno de nosotros, perdimos ilusiones en este harapiento mundo de ahora. He recogido la fe que todavía palpita en las almas Indígenas, siempre recogí en el paso de mis ojos andariegos, la ausencia de los buenos días en mentes campesinas, recogí la ausencia de lagrimas que aparentemente viven dedicadas a ver el silencio montonero; un silencio alquilado como patrimonio en cada una de nuestras patrias humilladas. En el Ecuador Mi presencia recibió en Santo Domingo de los Colorados, el Indígena saludo, uno que me indico que la fortaleza empieza a nacer en la sangre ofendida, y que al paso de la orilla del mar a la cordillera, el sol galopa alumbrando oscuridades que por almanaques a sido la luz de la noche; a sido la esperanza que sacude las herencias de los pueblos.

Son tantas las tormentas compañeros, compañeras, que en estos momentos cubren los cielos de nuestra América, se encuentran con grandes vientos huracanados, tratando de romper los cerrojos que abran las puertas de las antiguas maldiciones, aquellas que en nuestras patrias Mayas, Incas, Araucanas, Quechuas, Onas, Mapuches, Aztecas, Mosquitos, Chocos, etc. Castigaban a los miserables traidores a la tierra patria.

Total que la platica llego en muchos aspectos a alimentar a todos los compañeros, en si aquellos que se presentaron para dialogar al respecto del movimiento revolucionario en otros pueblos hermanos, tuve infinidad de preguntas y las cuales trate de llenar con las mejores respuestas, la curiosidad de todos aquellos que disfrutaron ese momento de convivencia fue algo sorprendente, y eso la amenizaron con unos buenos tragos de aguardiente, cerveza y lógico un borrego que se hizo asado, algo que siempre quedaría guardado en el archivo de mis recuerdos.

Total que cuando serian casi la 5 de la tarde empezamos a bajar las faldas del volcán de Chimborazo, rumbo a Rio Bamba, haciendo comentarios del buen tiempo que tuvimos como haciéndose me ver, que todo esto era para no comentarlo con nadie al respecto de mi visita a ese campo guerrillero. Y aquí la gran sorpresa para mi, que cuando regrese al departamento de Policía de Rio Bamba, me bañe y quise salir me dijeron que lo sentían mucho, pero que de ese momento en adelante yo quedaba en calidad de detenido y que esto era bajo ordenes del Comandante de Guarnición Militar, y que ellos desconocían el motivo de porque esa orden, así lo sentimos mucho, puedes andar en la comisaria pero nada de la calle hasta nueva orden.

Sal Troccoli

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viernes, julio 18, 2008

Ecuador En El Recuerdo De Mis Viajes, Parte 2


From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.

Como si nunca hubiese dormido, sentí el momento en que me desperté y lo hice, pues la trompeta que sonaba la Diana de madrugada, decía ser hora de levantarse. Empecé hacerlo y pude darme cuenta de los muchos policías que también empezaban el día y que no caben duda ellos llegaron a las 12 de la noche al terminar su turno, tiempo en que yo ya dormia el final de la jornada. La voz se corrió entre ellos al respecto de mi persona y él porque estaba ahi. Después de lavarnos caras y manos, todos pasamos al comedor donde ya para entonces me senté en una larga meza con muchos de estos agentes, saboreando lo exquisito de un rico y buen desayuno en una ciudad situada, alla donde vive la cordillera de los Andes. Esta mañana desayunamos papas con huevos, pan hecho en la comisaría y su respectivo café caliente, que nos quitaba él frió ese, que se respira en las alturas andinas.
Asi que tú eres el guambra que viene desde lejos empeso diciendo un agente. --- Asi es amigo le respondí. Vengo y voy a eso que la gente como tu, llaman lejos y si es lejos, pero sabrás que esa lejanía es la cosecha más bella y dulce, también amarga que he podido encontrar en los surcos de la vida. La realidad sí: nuestra larga América es una encantadora tierra, una tierra que sé de adorna de nieves, vientos, selvas, montanas, ríos, volcanes, fundos, estancias, fincas, ranchos, pueblos, ciudades, lagos, haciendas, lluvias, vientos, caminos, extravíos, valles, praderas, municipios, aldeas, también asi se adorna de muchas gentes buenas como tu, gentes que sus ojos viven en el alma de la hojas, hojas que como una alfombra siempre adornan el mundo de las raíces. --- Oye, disculpa tu señor, que es eso del mundo de la raíces?--- Sabrás le dije: Pienso yo, que ese es el mundo donde tu has crecido, donde he crecido yo, esta tierra donde ahora lejos de la mía, pero cerca de la tuya, juntos estamos conviviendo como dos hermanos. Sabrás que los rasgos que se pintan en tu cara, reflejan la misma mirada que un día encontré lejos, alla en la Zuny Nation por las tierras de Nuevo México. Les encontré en mi camino en San Carlos ultimo palpito de los Apaches por Arizona y en Sonora México con los hermanos Cucapas y Mayos. En Guatemala tierra del Maya, ahi una mañana como esta, desayune la tortilla de maíz con fríjol negro y Chile, asi un humeante café en la bienvenida recibida en un mismo cariño que en ti se refleja ahora, ellos eran indígenas Cachiqueles. Vez nuestro mundo palpita en ese mismo profundo mundo de las raíces. Ah… si ya veo me dijo, como un poco confundido.

La hora decía que ya se acercaban las diez de la mañana y pues Salí en rumbo a la plaza donde hube quedado de juntarme con los guambras “muchachos” Ecuatorianos, que conoci anoche y que asi me invitaran a convivir con ellos el día de hoy. La distancia era como quien dice a la vuelta de la esquina, el día con un cielo largo y despejado que sé bestia de azul, acariciado por una temperatura de unos 72 grados, viento calmado como un soplido de la amada, al lado del oído. No se porque? Pero siempre ando formando comparaciones del candor ese que solo se desprende, de una mujer que palpita y existe en los segunderos de mi alma.

Aqui estamos escuche una voz a mi izquierda.--- Que paso Negor? Ven, y en el mismo momento otros dos venían hacia mí, estrecharon mi mano y me dijeron que me iban a llevar a dar un paseo a lo que es las faldas del alto y legendario volcán de Chimborazo. Fui invitado a abordar una pic up Ford como del ano 60 y en cual tomamos camino hacia las afueras de Rió Bamba.

Empese a admirar el paisaje que se enseñaba ante mis ojos, un regalo de la Cordillera de los Andes, al poeta, que marchaba por la escuela de la vida, aprendiendo las sustancias necesarias para poder pintar en las voces del canto, las melodías que se entonan en el ritmo de la existencia, el arrullo de los ríos, la luz que despierta en las neblinas que duermen el encanto de los trigales y asi llegar con el viento a contar la historia de flores que en las rocas vi un ida alla, en la altura donde solo ellas pintaban los colores.--- Por que tan callado Negor? Pregunto Eduardo persona que conducía el pic up Amarillo pinta de gorrioncillo.--- No mi buen hombre le respondí, lo que pasa estoy embobado con tanta belleza que guarda el paisaje aqui en estas Alturas de la cordillera. Me encuentro por instantes, preguntándome si en verdad soy yo, el que goza de este bello placer y que es admirar lo que la Madre Naturaleza, regalo a la mano de los hombres y asi a la sonrisa de las mujeres.-- Disculpa Negor, pregunto otro Tu siempre hablas asi?-- Como le pregunte?-- No se pero todo lo describes diferente a como uno lo ve y es lo que no entiendo porque?--- Muy sencillo Jaime le respondí; Este era un muchacho siempre alegre y algo regordete, según me contó ser originario de Guayaquil.--- Tu y el resto de cada uno de los muchachos cuando por primera vez los ojos abrieron, fue la belleza de esta luz, que les recibió al nuevo mundo, es asi como ustedes siempre han caminado, con la costumbre de lo que la madre tierra les dio por aposento, las bellezas de la misma arcilla se reparten diferente, en la tierra donde yo vengo el paisaje resalta con fríos casi siempre ausentes, pero se enseña con un verde que como grito parte de la selva.

Continuara...

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sábado, julio 05, 2008

Ecuador En El Recuerdo De Mis Viajes


From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.

Son las distancias, aquellas que marcan lo lejano, posible el principio de una vida que empieza a marcar su camino, comienza a dejar la huella de lo que el calendario le entrega en esa sorpresa, la misma que se abre como una brecha ofreciéndose al futuro.

Es así que en el paso de los minutos, empiezo a recoger todos los recuerdos aquellos que como un rosario he guardado, en este mi secreto de los tiempos… Era un Jueves en un día de los de 1,961 cuando fui llegando, solo, apareciéndome como un de repente ante cuantos ojos que al instante volaron hacia mí, para así ver y encontrar una imagen de vagabundo, una que yo portaba y llegaba al parque, esa tarde que se iba, era una noche que empezaba a presentarse en la plaza; una llena de encantos, si… Aquella que apareció ante mí, como una ciudad de nombre Rio Bamba, en la provincia de Chimborazo, situada en las alturas de la cordillera de los Andes, allá en la república del Ecuador.

Serian casi las 8 de la noche y la banda marcial del cuartel y Zona militar, llenaba el ambiente de acordes musicales aplaudidos por el viento, sentía algo lucir como adornando el paso de los paseantes, que en vueltas y vueltas alegraban los encantos de esa plaza llena de flores, llena de colores. En ese recinto digamos vi como la luz se lleno de muñecas de carne florecientes de sonrisas, mariposas de vientos trasmisoras de miradas y sueños contentos. Perfumes deslizando sus olores, como jugando una magia. Recuerdo el haber visto luces habitando postes, el reflejo de lámparas enseñando las bellezas que con música caminaban y mientras que cientos de palomillas, (Mariposas de noche) en un solo torbellino no sé si de locura, o alegría, pero les vi, jugando ante el foco y destellando imágenes desplazándose por las sombras de la noche.

Recosté mi mochila en una de las bancas del parque y luego mis nalgas repose en el frio del cemento que la hacía de asiento; Yo vestía de pantalón de lona, (Levis) camisa de la misma tela, pero encima portaba un chaleco lleno de botones que descifraban y enseñaban alguna imagen de otros pueblos donde antes yo había estado. La curiosidad mata y no fue mucho tiempo en que ya se hiso ver la presencia de tres o cuatro buenos Ecuatorianos, que entablavan una amena conversación con mi persona, al repecto del itinerario de mis viajes y las experiencias recogidas en los caminos que ya que quedaron en el pasado. Esa platica recuerdo eran palabras que vi desfilar hasta que fueron tomando un matiz de caracter revolucionario, empezo a nacer el interes en ellos, por saber las inquietudes sociales que sucitan, existen digamos en otros hombres y mujeres del mundo. Lo que piensan otras gentes sobre las olas rebolucionarias isquierdistas, que en la actualidad navegan por todos los caminos y pueblos de la tierra, en especial aquellos con hambre como los nuestros en Latinoamérica me dijeron, algunos de los muchachos ahi presentes.

Yo les hice ver, que atravez de esa cresta de tierra y rocas, cobre y nieves, que marcha en nuestra America y que llamamos cordillera, me ha servido de huella para poder conocer los diferentes calores que arrullan los sueños de noche, con la oscuridad misma de los inviernos que atraviesan como flechas la pobreza de hogares de otros hermanos y hermanas , como así también conocer el latido de sus sentimientos, aquellos que se descuelgan en el repique de campanas que pernoctan su historia en las cúpulas de viejas iglesias, esas que según hombres y mujeres de fe, guardan el secreto de sus pecados y es el lugar donde se les extiende su carta de solvencia ante el Administrador del Cielo, quien le otorgara una visa permanente, en ese mundo del mas allá y que muchos llaman paraíso.

De ellos he aprendido mucho les dije. Ah ustedes perdonen pero sabrán que tengo que ir arreglar mi estadía y se me hace noche, ya que pienso estar de tres a cuatro días por acá. Muy bien guambra, (Muchacho) me respondió uno de ellos, yo te recojo mañana a las 11 de la mañana en este mismo lugar, como te parece? Así pues te invitamos a un platito bien rico con unos refrescos y una buena platica. No veo porque no les respondí y eso fue un trato, procediendo a despedirnos.

Eran casi las 9 de la noche cuando me presen ente ante la Comandancia de Policía de la Ciudad de Rio Bamba, en la Provincia de Chimborazo. Me presente ante el oficial de guardia, al cual le entregue la veracidad de mi identidad, con el pasaporte de caracter internacional, que me hacia representar por las muchas naciones del mundo, que por los destinos de mi camino yo había recorrido y pensaba recorrer. Al oficial ese, le enseñe un libro donde se reportaba la ayuda desinteresada por parte de muchas comisarias de policías, como cuerpos de Bomberos y cuarteles militares, que me habían extendido su mano con brindarme hospedaje en el recorrido de mi jornada hacia un lugar desconocido de países, que solo en mi imaginación de aventurero existía.

La bienvenida fue algo que agrado el cansancio de mi llegada, mas y mas preguntas al respecto a los diferentes tópicos encontrados en mi lejana trayectoria, como otras gentes pensaban, que comían, etc. Muchas preguntas bastante infantiles, pero cuando el interes existe todo tiene una adecuada respuesta. Ya merendaste me pregunto el sargento de turno? Pues la verdad sabrá que no, le respondí. Llévalo a la cocina, se dirigió a un policía; Falta poco para que la cierren, así que anda y diles que le sirvan algo de comer. Oh! Y al mismo tiempo llévale al dormitorio, así que deje su mochila y cosas, asunto que de inmediato hicimos. Después de haber dejado el dormitorio general de los agentes policiacos, con una capacidad como de 30 camas, limpio y todo bien acomodado, mi futuro hospedaje en los próximos 3 o cuatro días por Rio Bamba.

Total entramos a la cocina, siendo yo el punto de la Mirada de los 4 cocineros y como tres agentes que también estaban en la hora de la merienda. Buena noche a todos dije y buen provecho, gracias fue la unánime respuesta. Dice el sargento que le atiendan al señor este, sabrán es un trotamundos, recién va llegando, así que les dejo en vuestras manos, una sopita de papa no le caería mal dijo el agente que se iba retirando.

Pues Señores buenas noches de nuevo, un gusto estar por acá con ustedes, mi nombre es Sal Troccoli y gracias de antemano por el cariño que así como viene de ustedes, es el mismo que he recibido de casi todos los buenos Ecuatorianos que siempre he conocido en el camino.

Ambato la tierra de los tres Juanes es algo sin ofender a los presentes que se me grabo en el corazón. Una ciudad nacida del encanto que duerme en las neblinas de la cordillera, ese cariño que se reparte al extranjero por todos ustedes, siempre me lo han entregado, alguien interrumpió preguntando, bienes de muy lejos casi todos preguntaron? Claro de que si les respondí y esa lejanía mas se siente, cuando la vida te entrega como en un teatro al aire libre, donde uno ve la obra con sus verdaderos actores, ensenando los miles de atropellos que uno de humano tiene que sobrepasar, en lo largo de la ruta que se comparta con otras gentes que también son parte de esta sangre, de este lenguaje, en sí de esta vida.

Por otro lado existen millones de almas en nuestras patrias, muchas almas humildes que buscan la dicha de encontrar, el lugar donde su existir pueda empezar a ser buen hermano, es ahi: si ahi donde uno se da cuenta de que tan lejos a estado esa distancia en la ruta para llegar aqui señores. Oye Sal , pregunto uno de los cocineros que me serbia unos porotos encantados de aromas, así como una mi hirviente sopa de papa, cuanto más de camino te queda, ha sido muy lejos la distancia que te has fijado.

Al principio de mi camino y en lo que va hasta ahora, es llegar hasta tierra del fuego, sentarme a la orilla del Estrecho de Magallanes y mojar con el frio de la Antártica el cansancio de mis pies, tomar sus aguas y despertar mi cara, levantar la luz de mi mirada como un saludo al final de la tierra Americana. Un saludo al abrazo de los dos océanos y así también saludar con el recuerdo de otras manos, a los hombres y mujeres de Punta Arenas y Husuia dos ciudades que viven en la última orilla de nuestra America, allá en la distante y todavía lejana tierra del fuego. Así también si el cansancio en ese entonces no golpea mis ilusiones, viajare hacia donde la oportunidad me abra sus puertas.

La conversación fue llena de comida, bromas y muchas historias diferentes, hasta que uno de los cocineros se dieron cuenta lo que el reloj había caminado y nosotros pues no lo habíamos notado, agradecí la linda cena y la buena bienvenida, así también fui advertido que era invitado por el tiempo que me quedara a comer con ellos: desayuno, almuerzo y comida. Di las buenas noches, me retire a darme un buen baño y luego me entregue a los brazos de Morfeo, donde quede sin conocer los ecos de los sueños. Continuara…

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lunes, junio 30, 2008

Peru En El Recuerdo De Mis Viajes


From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.

Un día llegue al Perú, con la intención de conocer lo que alla en una vieja escuela de mi pueblo medio aprendí; quería mi intención de aprender, el conocer del dolor de esa llaga marcada por un ayer, hoy pintado en una historia que se lee y observa desde lejos, ahí sentí el respirar nacido en el pueblo de las nubes. Así que a mi manera caminare, invitándoles a llegar solos conmigo ahí, y veamos asi...

Cuantos han sido los años que volaron dentro aquellas sombras del tiempo, sí, de aquellas sombras de olvido.

Han pasado como nubes nocturnas, que obscurecen las huellas de sangre, esas que fueron quedando al paso de nuestras razas

Han pasado por donde el Quechua era él soñar de los sentidos palpitantes del Inca Indio, implacable destino del secreto de la piedras, ciudades que se construyeron en noches de luces perdidas en el tiempo. Es por eso que hoy pondré una alfombra de verdes colores y serán los que adornen la llegada del recuerdo de aquel Peruano, el mismo que fue ultrajado, acecinado y guardado en las paginas de la historia.

Este fue y es el único señor representante del sol en este planeta. Hombre que habito las alturas de la Cordillera de los Andes, asemejando la belleza de un cóndor en su vuelo, ese que besaba la altura de las piedras, y guardaba sus secretos en los armarios flotando en las nubes.

Incas fueron el manantial de los monarcas absolutos, desde los sures de Colombia, atravesando la tierra Ecuatoriana y todo este Perú, siembre vivió, mostrando su existencia como un cóndor, que su sed sustenta alla en las alturas de Lago Titicaca. Y aquellas planicies que duermen en los silenciosos desiertos de Tarapacá.

Desde el siglo 12 hasta el siglo 16, el comando de los vientos descansa su vuelo, en esas alturas de Puno, en esas alturas del Cuzco.

Mas el día llego, cubierto en una coraza nefasta, cargando una cruz, portando una espada que labraría huesos humanos, como una nueva señal de muerte. Llegaron a la cima esa donde el mineral es la camisa de la piedra y el infinito duerme en esas nubes húmedas descubiertas adorando la luz, y el humo que levanta el sentir de las oraciones que nacen del alma, como una fe que se pierde en el vuelo del cóndor, pero todo esto fue destruido en la puerca ambición de hambriento conquistador.

Si así fue, llego el conquistador, estornudando su hambre, enseñado ser pariente de las aves de rapiña, destruyendo el silencio de la belleza de una sociedad indígena construida en las alturas del aire.

Hoy fue que me senté dentro la sala de los recuerdos, a encontrar el mismo de mis viajes, uno que me enseño la vela que alumbraba el sol y la luna, una sencillez que irrigare con mis palabras las constelaciones Incaicas.

Asi pues caminare como yanacona o ayllu, dentro los templos hechos de fósforo y piedra, en el semblante de las distancias; caminare paso a paso, los adobes que se construyeron con golpes azules, en Puno Y Cuzco, ciudades formadas como teclas musicales en el órgano del viento.

He venido a ti, Indígena hermano, porque creo recordar que hoy caminas, una año mas en tu vida y sabiendo bien, que tu ayer fuiste el cantar de la poesia, decidí subirme a una chalupa de alegría y navegar por las corrientes del Inam Bari, para asi llegar a ti, como sonido desprendido de la espesura de tus nubes que sientan a dormir su paso en las alturas de Machu Picchu.

Sabrás Negor me dijo Martín alla en Puno, solo aquí es donde la ciudad no tiene zapatos, pues sus pies son como rodillas que se resbalan como jabones dentro la sencillez de la tierra.

Aquí veras las sombras de un antiguo adiós. Veras un nunca equivoco transeúnte en los caminos de la historia, veras patita: como la tristeza vistió los trajes oportunos ante la mirada de nuestras gentes, que habitan de Sullana a Tacna tocando los sentidos de las harinas derrotadas. Es ahí donde nuestro pueblo silva telegramas que acarrean silencios en camino a un mañana que duerme en la esperanza del Cholo Peruano.

A una altitud de 12,549 pies, admirando asi el navegar del rió Tambopata en su rumbo al Lago Titi Caca, recibí el sonido de tus palabras amigo Inca: he sacado el latido de un pescador desnudo que habita las mareas de las alturas, y esos castillos de piedras planetarias.

He sacado de una red imaginaria, una si: que cubre todos aquellos secretos en las alturas de Puno, donde él frió y el calor de un pizco, hicieron llegar a mi mente, el entretenimiento de poder conversar con las nubes esas que cabalgan las alturas del hombre que en los fríos Andinos ilumino los descansos de mi mente, era un Rey, era un solo Atahuallpa, todavía domina los espacios celestes de las alturas Peruanas, y dejaron en mi: un solo y lento recuerdo como si fuesen estas palabras de Cesar Vallejo, que una fecha ya pasada encontrara en una vieja aula de la Universidad de San Marcos en Lima...

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna adorable que el destino blasfema,
esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema

Y el hombre... Pobre... ¡Pobre!
Vuelve los ojos como cuando de por sobre el hombro
nos llama una palmada:
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa,
en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes...!Yo no se!

Es pues Perú, hoy estuve aquí a visitarte, trayendo un solo beso errante que espero llegue a ti, en este eco que se esconde en mis letras, como un gracias al que recibí en un antes de ti.

Negor Len





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martes, junio 24, 2008

Los Archipielagos De Chile En El Recuerdo De Mis Viajes Parte 2



From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.


No sé si era miedo o cansancio, pero después de haber despertado otro día mas, en aquella isla donde el mirar de montañas, el mirar del serpentear de ríos, llegaba al lugar de su final.

Que tan lejos esta vez me encuentro pregunte a la soledad? Punta Arenas Chile y Ushuaia Argentina, ahí se encontraba mi final. Le preguntaba a la soledad que en mi mente pintaba una distancia, algo asi como abrazada a la belleza de una maravilla, esta anclada aquí en los Archipiélagos del Sur de Chile.


La Isla Diego de Almagro, fue el lugar donde tuve que levantar anclas en mi destino a Puerto Natales, lo hice en un bote de pescadores, quienes en una sola voluntad me dieron el derecho de seguir mi viaje adelante. Fue entonces cuando la navegación empeso por el Archipiélago Reina Adelaida. La proa surcaba el mar en una sola dirección: Puerto Natales.

Empezaron a enseñarse aquel sin número de pequeñas islas, amputadas partes de la tierra, alguien dice que el amputador fueron las aguas congeladas que viajan con los vientos Australes, solemnes como la inmensidad de la Antártica Chilena. Cada isla que admiraba a mi izquierda, a mi derecha, encontraba las filas de pingüinos en traje de gala, semejando seres despidiendo mi paso por ese frente polar, lugar donde habitan las depresiones ciclónicas, ahí perduran las carreras de vientos largos en una carrera que no tiene limite de tiempo, ni el final de una meta. –

No te asustes Negor me hablo Miguel, hijo del Capitán del barco de nombre “Marta” estos vientos son la causa del abrazo de los océanos, Pacifico y Atlántico que alrededor de aquí se juntan en un encuentro, que según dice la historia, se alegran tanto que sus abrazos son muy fuertes y estos causan erutos de alegría, causante de inmensas olas y témpanos de hielo, vagando sin destino por el mar este, que para nosotros son nuestros campos de vida, de aquí recogemos el sustento que mantiene en vida el crecer de nuestras familias

Aquí conoci ese paisaje, que solo se encuentra dentro las piedras desnudas de montes vírgenes, de ignorar el arribo de mariposas al mundo de pétalos y pistilos; mas sí, en las olas vestidas de sedas blancas; el paisaje se aparece con solo telas fabricadas de burbujas, son el hilo que borda el congelado de las aguas; una maravilla que no aparece dentro las primeras siete del mundo, pienso que los jueces que nombraron esas primeras, nunca conocieron de la existencia de este parque de rocas y agua, glaciares que duermen en la cuna de los milenios. Es aquí: el lugar donde las estrellas se bañan en reflejos que levantan envidias en la luna, que al mirar los desnudos rayos pintando el silencio de una noche, una sonrisa se pierde como pintando en ella, la satisfacción de compartir la iluminación de estos rincones, donde hasta él mas macho se acobarda, al mirar que hay que navegar esas olas que cubren la esperanza de un mañana.
Cada Isla parecía haber sido tallada por el cincel de un ebanista, un ebanista que dejo el tiempo correr para dejar lo esculpido de un monumento que refleja peregrinos llegando de la Antártica. Beso de rocas que se elevan buscando el tibio de las estrellas. Viento que arrastraba el vaho que se desprendía de miles de ovejas, que pastoreando pintan la extensión del paisaje. Hielo, frió, claridad inmensa que ciegan las esperanzas, nomás e venido de paso a visitarte, tu solemne soledad me eriza los pelos. Agua, extensión de espejos derretidos.

Eran las 10-30 de la noche, y el día parecía estar al medio del mismo, una claridad increíble y es que en el verano oscurece como a la una de la mañana, pero tan solo por un par de horas ya que asi el resto de horas es de día. Primera vez que en la vagancia de mi vida, llegaría a un puerto en la madrugada alumbrado por la luz del día.
A eso de las 3 de la mañana llegaremos a Puerto Natales me hizo ver Martín, y de ahí que piensas hacer Negor pregunto. / Pues eso quería preguntarte, has ido tu alguna vez a Punta Arenas? / ¿Claro compadre me respondió, si ahí tengo a toda mi familia, lo que pasa que yo me case y mi ñora (esposa) es de Puerto Natales, razón porque vivo y trabajo allí?

¿Pues como te decía que camino me recomiendas para llegar a tu ciudad natal? / Pues veras Negor yo te recomiendo viajes en la parte de la Patagónia Argentina, ya que la frontera esta ahí al paso de Puerto Natales, te decía viajes hacia Rió de Gallegos y de allí te será más facial llegar al ultimo puerto Chileno, Punta Arenas en la Provincia de Magallanes.

Pues gracias Miguel, pienso que eso are, porque ya como quien dice estoy cerca de mi final, final si: de esa jornada que me puse en la mente, besar las aguas del mar, al final de mi continente Americano, volver mi cuerpo hacia atrás y en las carreteras de mi imaginación, recordar la larga ruta de años para llegar de Guatemala Centro América, a ese ultimo pedazo de barro, que congelado es un residente, de este encanto que mora en el paraiso de los sueños...

Sal Troccoli

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martes, junio 03, 2008

Recuerdo De Mis Viajes Por El Sur De Chile




From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.


Los Archipiélagos en el Sur de Chile

Estos son los Archipiélagos, me dijeron unos hombres al medio día; esa vez hoy recuerdo cuando ando y encuentro el camino, me encuentro en la luz una ruta que solos llevan los almanaques. Navegaba en ese entonces en el rumor de corrientes bravas, que abrazaban esos parajes de espumas de esos lejano mares, ahí amarraba mi corazón en el tumbar de las olas, de un pacifico océano en el sur de la Chilena patria y al final de nuestra América. Cuando esto regresa a mis memorias, siempre le pienso como un adiós a las despedidas.

Coyhaique y Aisen, se llaman esas islas donde navegan Chilenos lobos del mar, herencias de historias marinas, saludaron mi mano y me contaron sus vidas; recuerdo bien la frescura transparente del frió, recuerdo muy bien las tardes en que nos sumergimos en el mar a pescar la vida. A traer el rubio pescado; color de arco iris en su muerte, nos perdíamos en las tinieblas del invierno austral, que calaba el silencio habitante de nuestros corazones.

Mas si, hoy los recuerdos son una alegría... el ayer insiste en mi mente como una luz escapada de la luna, alumbrando el mover de mis labios, alumbrando los labios que insisten en formar un retrato, hoy el eco le escucho en mi mente, diciendo: nuestras manos parecían en el viento, redes pescando aire, tratando de alcanzar el destino de un amor, quizás infinito; Fue ahí donde esos hombres me dijeron: ese amor lo encontramos si, cuando se mora lejos de gobiernos, lejos de donde la ley del hermano ingrato no alcanza.

Es ahí hermano Negor, cuando el humano se siente viajando en la libertad de los pájaros, sus vuelos son un mensaje que llega de la cordillera. La belleza una inmensidad guardada en las alturas.

En estos lugares siguieron diciendo, se siente uno un conciudadano vestido en besos, que son tejidos por el encanto de los abrazos.

Siéntese uno, boca de miel de cerezos palpados como plantas cosechadas en la lejanía de la pena.

Fue asi que muchas veces pregunte a estos Chilenos amigos, como la vida era en los Archipiélagos. Me contaron señor, nosotros por acá somos felices dentro la alegría de las piedras, esas que nos adornan dentro nuestra soledad, aquí lejos de las envidias de una sociedad, lugar alla donde hombres y mujeres, moran, caminan como extraños en el mismo cuarto y en mismo plato. Yo digo que sentí esa belleza, estar atado a la cordillera y a la puerta del mar.

Muchas veces jugué con mi barba y toque los diamantes del roció, cada día, cada minuto que camine fue un siglo derrochador de árboles y estrellas, estos son recuerdos tan largos como el olvido y es por eso, que ahora que me encuentro conviviendo mis momentos, con estos ojos diferentes en Guatemala y otras tierras.

Los Archipiélagos de Magallanes son islas que se encuentran en la parte austral de nuestra América y empiezan al Sur de Chile en la provincia de Llanquihue y en la ciudad de Puerto Mont., luego se despliegan como corazones que amor palpitan en su rumbo al Polo Sur, que esas islas que mucha gente no imaginan también viven gentes como nosotros, con la gran diferencia que nosotros si vivimos el problema del día, vivimos nosotros donde el hombre se viste de policía y automáticamente se torna en un poderoso enemigo de aquellos que comparten el mismo pueblo o ciudad. Porque? No se puede comprender... Igual a ellos siempre lo somos, resbalamos del mismo glóbulo de sangre ese que forma la existencia de las razas.

Sal Troccoli

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viernes, mayo 16, 2008

Chiapas En El Recuerdo De Mis Viajes


From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.

Cuando los años veía pasar, sin preocupación o embargo, regale mi persona al tiempo. Deje que los días me tomaran por la mano y me entregaran a una inmensa distancia en mis ojos desconocida.

Yo nunca hube conocido las bellezas del ayer guardadas en las alturas de silencios que viven allá en los Cuchumatanes o Sierra Madre.

El destino me llevo por las riveras donde se deslizan los murmullos de las aguas del Suchiate, despertaron el ansia escondida en el sereno de mis secretos; Convivir con los dueños de la tierra, fue el anhelo y esperanza que nació en mi instinto.

Dije adiós a Guatemala, en un lugar donde se leía Tecun Uman, nombre que dejaba florecer la historia de los recuerdos. Cruce por él rió Suchiate la frontera hacia Tapachula, en el estado de Chiapas, un México nuevo, un México desconocido en el destino de mi camino. Una costa húmeda, tendida como pegajosa caricia del caliente viento; noches arrulladas por zancudos, todo típico del trópico.

Moraleja, por ser vecino, sufrí los maltratos insolentes de los Emigrantes Mexicanos y seguridad de aquellos tiempos en esa frontera. Siempre tuvieron una acti uerdo mas que me lleve y en mi partida lo deje, ya que la aventura seria larga en la riqueza incomparable que recogería y que murmura dentro de las hojas y raíces que pululan y viven en la selva.tud digna de tristeza, pero tradicional en esa clase de trabajo de gobierno.

Tzeltal fue la primera lengua que encontré en el murmullo de aquellos indígenas que caminando pasaban por las veredas, rutas permanentes hacia sus destinos del día.

Yo también pensando y caminando empecé a largarme en esa distancia, la que guarda eso que me hará sentirme y vivir cerca del palpitar, de una idiosincrasia que nació el día en que los Dioses Mayas se bañaron dentro aguas jugando con los colores de las flores.

Sentí la sola respiración de emerger como el canto de los silencios ahí en las aguas del Rió Usumacinta. Las aguas me contaron del paso de las razas. Aprendí a conocer que todas aquellas tribus que se desplazan a lo largo de la cintura de América, como es Guatemala, El Salvador y Honduras, Nicaragua y Costa Rica: representan los últimos vástagos del árbol genealógico de los mayas, primos hermanos de los que fueron dueños de Chiapas.

Cuando en los espacios del ocaso empezó la chirimiílla su canto, retumbo el tum tum de tambores, como un mensaje a los Quiches que suspiran y existen por las Sierras de Nevaj, le cantaban en el silbido de la flauta un consuelo del mañana a los primos Cachiqueles, Sutiles y Pocomchies. Fueron cantos depositados en los vientos, estos llegaron así a depositarlos como perdidos en las aguas de Atitlan, un lago vigilado por volcanes y nubes que sonríen en su cabalgata diaria y nocturna.

Este lago fue el testigo del tormento en sus aguas, fue quien guarda la lagrima en miles cuando el Español arribo con su espada de muerte y una cruz que amparaba las masacres de nuestros hombres, mujeres, ancianos y niños en ciudades como Palenque, Piedras Negras, Tical, Copan, Yaxchilan, Tzendales, etc.

La condena del progreso empezó su marcha ante mi mirada, con el desprecio se levanto como una cosecha nueva de muerte, todos empezaron a creer que el Dios Itzam Cab Ain, enojado pensaba acabar con todos los seres del mundo.

Y después que se encontró en los escritos de Chilam Balam, el escape de las predicciones de un sentimiento de tragedia, esta que se levanta sola como una niebla, que llego como tomada de la mano con la muerte, me platicaron aquellas gentes que viven con los minutos en Chiapas, la platica fue como una costumbre que camina como un reflejo en el horizonte de aquellas torturas, recibidas en el camino de los días. Ahí se multiplicaron las ideas, mas una mirada encontró la sonrisa resvalando de lo verde.

Aquellas miradas Lacandonas, grabaron el recuerdo en mi silencio que porto como una ola en las extensiones de la selva.

Fue en esas selvas donde encontré la voz del hombre que hablaba con la sinceridad de los cenzontles, desaparecieron los murmullos y quedo solo el sonido de su palabra como navegando en el correr de los ríos para pintar la amenaza, para pintar la traición y así cuidar de los insurgentes hombres creados dentro la misma savia de la Montaña.

Guadalupe Tepeyac, fue el lugar donde apareció alguien con el nombre de representante de una comisión por la paz; Uno a uno desfilaron los Indígenas haciéndole ver que ellos representaban el hambre, la pobreza, la miseria, así mismo Sr. dijeron: somos la misma herencia de la injusticia y el olvido, somos la mira de los que roban nuestras únicas riquezas que la madre naturaleza nos a dado, así la estatura de los árboles.

Todo lo vi, en Chiapas sí Señores: en el mismo municipio de Las Margaritas. La tristeza sigue su marcha, nadie conoció ni encontró un espacio en los periódicos, nadie encontró ni tubo lugar en las radios, ni así todas aquellas cadenas de televisión que llegan a millones de hogares, el interés de trasmitir el ultraje y robo a nuestras razas no tiene valor ni sentido, nos quedamos como siempre con la incógnita de lo que pasa, sin saber ni poder entender los dolores de nuestros pueblos.

Hoy esta mañana empecé a recoger los rezagos esos que viven en los que palpitan en un corazón olvidado y así en mi imaginación empecé a escribir lo que acontece, puedo sentir que las palabras expresan los motivos y condiciones que llevo a los hombres esos que son sangre de la tierra, a tomar las armas como único telegrama al Sr. Presidente, al gobierno que le acompaña y a lo largo de la patria Mexicana, en ese telegrama se pinta la cruda verdad que el pueblo olvidado aquel con olor y color a hojas vive.

En el se pintan algunos de los sufrimientos que en estas ultimas décadas han pasado, sudor que camina como tortura, camina como una historia que vive los mas de 500 anos de humillaciones y desprecios que han sido la marcha de su historia, discriminación constante, así como un invierno sin final.

Hoy se desprenden en un eco las palabras del Señor y Dios de las forestas Yumil Kaxob, diciendo: una a una empezaron aparecer en ese recuerdo que parte del olvido y vinieron como a nacer el presagio que solo de sus labios se formo un día: Las velas, esas blancas, si esas que se ven apareciendo en el horizonte del mar, el mismo ese donde nace el Sol.

Y vienen así, traerán inviernos de muertes y nosotros tendremos que partir en las primaveras de los vientos, iremos a encontrar y buscar la señal del regreso, dejaremos el veneno en el sigzagueante deslizarse de Coatl, (culebra) para que cuide a Ixchel Acna, ( madre selva ) al repique de campanas presagios de lo malo.

Nuevos añoras llegaran de lo distante, barridos en la sangre, llegaran en el vuelo del bejuco y en los colores ahumados de pólvora que vive en los Quetzales olvidados.
Vendrá volando la palabra libertad desde la misma profundidad de los verdes anclados en la selva y así el Tajumulco, empezara a alumbrar en las alturas de la patria, una nueva belleza que alumbre desde la cera de las candelas, el nacer de unas nuevas letras, que aspiran los colores de libertad que viven en unas paginas llamadas el Popol-vu, es ahí donde quedara guardado para los próximos mil anos la nueva luz que recién nació en la patria Mexicana, en un barrio de la selva allá en el lejano Estado de Chiapas.

Es Arizona conde ahora palpo tus recuerdos y le dejo que caminen en letras que encuentren el hogar de algunos ojos, que sean esos que abran las puertas del alma, para aquellos que un día fueran la semilla que levanto el amor que todavía palpita en las venas de la selva.


llego el momento dentro el aroma de güisquiles (chayotes) cosidos, para comerles con el fresco de su queso de vacas de Montana, me encontré sentado en San Cristóbal de las Casas, la altitud de la ciudad transformaba el paso de las nubes, en una llovizna resbalando sobre la tierra como confeti jugando en primavera.

Sal Troccoli

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jueves, mayo 15, 2008

Recuerdo De Mis Viajes


From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.

UN VIAJE A MIS RECUERDOS

Hay veces que tomo mi maletas llenas de deseos, y abordo el autobús que vive en mi mente, ya que es el único que puede llevarme a ese lugar, que le conozco como el pueblo donde viven los recuerdos. Esta vez viajare allá donde pienso que un corazón suspira, o quizás palpita como marcando los minutos de la esperanza.
He visto la tierra como una mano grande, poblada de caminos que llevan a lugares de muchos sueños, oh también a la existencia de abismos que se atraviesan en esta marcha que llevo aquí en el horizonte de mi mirada. Por eso cuando miro los ojos de los anos, comprendo que es tiempo que venga a visitarte. Y será entonces así: cuando como ayer te lleve de la mano, atreves de viñedos de embriago y trigales que sosegaban ese apetito de sentir ese humo que tus poros levantaran, como unas condiciones a la esperanza de tus brazos y así sentirlos enredados a los míos, como dos silencios, como dos gritos que se desprenden de ese eco que me entregaras en el calor encantado que de ti emergía, como adheridos a las llamas de tus besos

Estoy aquí entonces, caminando como una claridad que busca tu mirada. , viéndote adornada en esa He venido a deleitarme alameda donde los álamos duermen como cansados soldados, alertas a no insolentar el paso de tu recuerdo, que camina con ese compas que dejan tus caderas en el baile de olas y espumas que cabalgan en las brumas buscando el deseo, que hoy veo cuando en fiesta de reflejos de estrellas y luceros, besan esa sensación que se desborona de tus pechos. Solo la luz de las espumas pueden descifrar los colores que pintan en mis memorias, esas caricias que así: se desboronan de ojos que pueblan una mirada, una si que viene desde lejos y conoce el secreto de admirar el dolor que se levanta en diferentes corazones, esos que aman, tal vez el perseguir la luz que dejan como estela las caricias.

Yo sigo acá, esperando el momento del regreso, ese que quiero se extienda en el canto de los ríos, para que mañana cuando en el horizonte encuentres la llegada de una alborada, le veas arrastrando la distracción de los colores como un Zarape de Jalisco. Como una ruana del Cuzco. Como un Poncho de Medellín. Así una manta en Temuco. Sera ahí donde siempre palpite el rojo de tus labios, que en secreto regalan el amor de esos colores, ah pero no se diga del negro de tus ojos. Pienso que ese si llegara caminando con el tiempo allá donde tus suspiros descansan… Se que deseo florezca aquí y allá donde existe el edén ese que rentan las ilusiones. podría relajar los llantos del alma. Podría si, aliviar esos sueños que como sonámbulos te buscan en las noches de la nada, porque yo amada siempre cabalgare en el canto de campanas, solo así será que logre un día llegar a ese umbral donde dicen vive el encanto de tus abrazos.

Entonces pues señora, tu… Si la misma, pon tu respuesta en esa luz que nace de tus ojos y encanta la mirada de los míos, para que ella sea el mensajero, que como cartero entregue la tinta donde pintas tu alegría y veras así como ese viaje hoy termina en el silencio de tus brazo.

Sal Troccoli



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