martes, junio 30, 2009

MI CANTO A LA HONDURAS ULTRAJADA


From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.

Desde los surcos de mi Somerton
pueblo que habita
en las tierras campesinas de Arizona,
hoy me sacudió una luz de odio,
fueron los verdes vientos que desde lejos
llegaron con una queja de tristeza,
han resucitado los parias de la patria.
Han nacido de nuevo los zánganos
asesinos vende patrias,
militares hijos del fracaso de amar una madre
que un beso les nombrara los secretos del desprecio,
que se cultiva como silencio en las rutas de la vida.

Neruda dijo en su Chile su patria del alma
cuando canto al traidor Gabriel Gonzáles Videla,
y en la historia de las letras dejo palabras diciendo:
no pasaran los días,
sin que te caigas del árbol que te encuentras sentado
y seas la inmundicia evidente
que el transeúnte evita pisar en las esquinas…
Estas palabras hoy las reparto
en la ruta de mis versos a los ratones muertos de hambre,
que pululan en la tierra de Honduras,
así como reptiles asquerosos
que arrastran la vergüenza en los campos de America.

Manuel Zelaya los pueblos te respaldan,
y los campesinos sembramos esperanzas
que adornen las tumbas de canallas,
con maldiciones que nacen de los humildes
a los nefastos militares mal paridos.
La muerte en la peste del futuro
es el regalo que dejaremos en el camino
de estos traidores asesinos de un pueblo
que solo busca el suspiro de sus derechos
para palpitar en la existencia de los pueblos.

Negor Len

(INSERTE AQUI EL RESTO DEL TEXTO)

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domingo, marzo 08, 2009

El Siglo De Somerton Entrega Su Abrazo En El Dia Mundial De La Mujer



From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.

Buen día a la mujer, hoy con tambores, marimbas, mariachis, y toda clase de serenatas, vengo desde lejos a entregarte un abrazo bañado en mis respetos y admiración, vengo a dejar la luz que ilumina tu presencia, en todo sentido por donde la vida camina y tu le guías como una sola parte de nuestro reino, tu siempre has sido y serás la alegría en las solitaria noches, eres tu señora la única geografía de la vida.

Mujer tu presencia no asusta
el momento en que tu emerges del silencio.
No apena mi momento en la antesala del camino
ese que llena la luz en tu existencia.

Mujer tu marcas la substancia
que fertiliza las primavera de la vida,
eres la única firmeza inmutable que camina
en las miradas de los minutos necesarios,
esos que alumbran las cicatrices de un ayer
donde tu mujer poblas la libertad de corazones,
así la tierna escuela de los amores.

Siempre e visto tu figura navegar
en el serpenteo de vagabundos ríos,
mojando las sombras de recuerdos
los mismos que abonan si,
una agonía en el recuerdo de tus labios.

Hembra nupcial palabra,
te levantas de mi copa como un vino
que deslumbra mis sueños y tu existencia
desde la magnitud del frio,
hasta la aurora que amanece
enrollada en el calor de tus tibios brazos.

Dime por que me hablas
De un invierno que no quiero
Llegue a las regiones donde no hay fronteras
Ya que el pueblo de alma esta abierto
Coma una luz desnuda que pinte
El medio día de nuestras vidas.

Negor Len




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viernes, febrero 13, 2009

VENGO LLEGANDO CON VALENTIN



From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.


Sabrás amada,
que de lejos vengo caminando
por tardes llenas de sueños.
Unos sueños germinando esperanzas
que caminan en el paso hacia tu encuentro,
ese que palpita
allá donde tus ojos y corazón ambulan en trenes de segundos,
que marcan la hora de mi llegada

Cada vez que mi cabeza descansa
pienso en la filosofía que se desprende
del silencio de tus abrazos.
Se desprende como la misma sonrisa
que se resbala de tus labios.

Total aquí estoy,
parado
ante ti mujer,
Señora,
muñeca de mis encantos,
estoy con un regalo en la palma de mi mano.

Un regalo si
el mismo que recogí
en un recodo allá en la sierra de los Cuchumatanes.
Es una flor mujer,
es una prima de las orquídeas,
es la reina que dispersa el aroma
que vive en el canto que duerme en la selva,
a ella le llaman Monja Blanca,
encanto de la patria Guatemala.

Señora he caminado viendo tu imagen,
esa que pasa con elegancia y hermosura.
También ahí,
he visto tu figura,
la que transita con una lagrima que pinta la imagen
esa que emerge sola,
en tu mundo de tristeza que luces como vestido.
Pero yo: fue ahí donde recogí sí.,
el sublime encanto,
ese que alumbra a las estrellas
en noches aquellas en que tu enciendes la luz que emerge,
si esa que abre las puertas de la vida.

OH señora.

OH mujer.

OH madre.

Solo amante es lo que de mí se,
y no te olvido encanto de esposa,
hembra que vives en mi,
así…
Como una cerca que adorna el camino a ese pueblo,
donde cultivas el trigo
que adorna los valles que embelesen el secreto de los minutos,
que solos caminan buscando donde existe el horizonte de la vida,
esa en que tu y yo nos perdemos de la mano.

Y para ti señora,
la amante de los poetas,
con mis rodillas besando el silencio de las piedras
aquellas que pienso aquí me ayuden a encontrar el arte ese,
que es comprender la belleza de tu ser,
traigo para ti amada:
Claro de que sí,.
Tu la misma que me enseña las sensaciones palpitantes
que nacen de los besos.

Tu la que cuando las estrellas duermen,
alumbras con tus brazos noches azufradas,
son luces que solas nacen en ti,
así como oscuridades embrujadas,
pero que embriagan mi hambre.
Hambre lo es: esa que vive,
que exististe por sentir el secreto que guardas en tu aliento.

Hoy este día que persigues en tus caprichos y emociones,
ellas saltan como chispas al teatro de la vida,
sabrás que para ti
traigo unos cuantos cientos de letras
que recogí en veredas y caminos,
les recogí por muchas aldeas y casas desperdigadas,
así pueblos,
donde también tu nombre camina en tu figura,
en paso por aldeas siempre fuiste el copihue Chileno,
que con la belleza de su rojo,
resbala un rubor y en un reflejo pinta,
el color en ese bello de tus mejillas.

Es de esos paramos
que se cultivan en los cuatro puntos cardinales,
donde tu existes en las campanas
y allá donde sus ecos alcanzan las distancias.

Fue en lugares que posaban ante la mirada de tus ojos
y aquel aliento en tu existencia,
donde encontré colores pintando campos, montañas,
y el paso de las nubes,
asi lo más bello
esa coquetería,
esa que de tus ojos se desprende,
como rayo que alumbra miles de encantos que dejan su sueño
en la estela de estrellas;
estrellas que por lejanos mares en noches navegan,
como reflejos desperdigados.

Se pierden en el canto de las olas,
las mismas que grabe aquí en un archivo que tengo
en un lugar especial de los rincones de mi alma.
Pero hoy,
en este segundo,
en este minuto,
el mismo que loco navega por estos espacios del tiempo,
traigo a ti,
en un sobre delicado unas letras que dispersare
en los valles de tu cuerpo,
son unos besos amada,
que como telegramas llegan a ti
cabalgando en esas olas de humanos deseos,
que besen el alma portuaria de tus encantos.
.
Negor Len



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jueves, julio 03, 2008

Miserable De Los Ojos Negros


From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.



No me creas morena?
Pero hoy te vi.
Salías de un mundo de ilusiones.
Prendí mis ojos en los tuyos,
como buscando lo largo de las distancias.
Encontré nomas la soledad,
esa que nace del tiempo,
que nace del sur.
Que nace del norte,
Le encontré en esa distancia que nos separa.
En la noche que habita en tus ojos
Soñé un cielo rebosante,
como floreciendo de la luz de primavera.
Soñé una copa llena de besos

Ese negro que entregas en tu mirada,
es la resurrección de una luz que vive en mi universo.
Es el ardiente alimento de mi esperanza,
que navega por un inmenso túnel,
recorriendo cada encanto que palpita
en cada recodo de tu cuerpo.
Ese negro de tus ojos,
que vive como canto en tus pupilas
me entrega morena distante:
tu voz, como palabra que vibra,
en cada derrame que perfila el dibujo de tus besos.

No comprendo porque me niegas el color de tu sonrisa.
Acaso solo quieres que nazca en mi memoria.
No comprendo porque me escondes,
el negro Mapuche de tu pelo
si puede ser el hilo que remiende
aquel reír que se rompió en la ultima despedida.
La despedida aquella en que tus ojos besaron los míos,
y quedaron como viajeros secretos
volviendo a las raíces de un pueblo que no tiene tus besos.

Déjame derramar el rojo copihue
que vive en la seda de sus pétalos,
como un bello entierro de flores a tus labios;
así cuando el vocablo de los encantos se siente junto a ti,
sola dejes correr la miseria que habita amada
en la mirada de tus ojos negros.

Negor Len


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martes, junio 10, 2008

Hasta Chile Amada, Estas Letras Son Solo Una Carta Para Ti.


From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.

Estas letras son como una carta para ti,

estoy solo y pensado como empezar.

Si:

Permíteme mujer, quiero contarte:

Lo sé

no sabes cuantas veces quiero iniciar mi palabra que llegue a ti.

Empezare diciéndote que he sentido la sensación de perder mi mente desde que en Chile, aprendí a mirarte y sentir esa luz que dejabas alumbrando en el húmedo de tus besos.

Pero ahora señora vengo desde lejos, de una distancia tan larga como la donde tu vives. Pero eso ya no importa, porque hoy, si en este mismo instante en caminas tus ojos por mis letras, estoy contigo.

Te tengo como un regalo del tiempo, porque ahora desde lejos yo estoy viviendo donde moran tus pupilas.

Lo sé.

Piensa señora y cuéntame porque tus sonrisas duermen los encantos. Esos mismos que en dos colores de amores, estremecen la llegada de los besos..

Hoy que de nuevo pensamos los dos, como un instante que se agarra de la mano, quiero te sientes señora mía y levanta un poco la tela esa que cubre tu mirar a través de la ventana, porque cuando los relojes marquen un rato, pasare ante la luz de tu mirada que se recuesta en un silencio de recuerdos.

Ah! Eso sí, cuando llegue quiero salgas bajo el cuidado del silencio y el oscuro de la noche. Ahí estaré esperando tu llegada y entonces juntos partiremos como pololos corriendo de la mano.

Te llevare a Osorno, un lugar en tu tierra donde él frió palpita en inviernos que se multiplican en largas noches, habitadas por estrellas y copas de vino, un vino señora que duerme él embriago de los abrazos alumbrados por estrellas encantadas.

Tu veras y sentirás el gozo de escuchar el canto de los huazos que en algún fundo cercano, adornen el retozo de nuestros besos.

Si es que acaso llegas y me buscas en mi espera que tendré ante tu ventana, veras cuantas partes, cuantos lugares diferentes caminaremos por esa patria tuya, la misma que como una estrella solitaria: sola, alumbra los silencios de este Sur de América.

Ahí existe: un pequeño pueblo en el austral sur de Chile y de nombre San José de la Miriquiná, Será el lugar donde juntos nos sentaremos en el medio de la plaza, te enseñare el lugar donde encontré unas ramadas llenas de empanadas, que movían el aroma de una patria que celebraba su independencia, dentro el vino, la cueca y el encanto de tu gente que bailando, como asi comiendo erizos, choros, almejas, choclos, recuerdo cuando con tu gente, todos deleitamos la partida de otra fecha de alegría en tu patria, tierra amante de las aguas que bañan paraísos de la vida como lo enseña y pinta ante la mirada, Viña del Mar y Valparaíso.

Cuando lleguemos a Valdivia te llevare navegando por él rió, a un lugar que como faro borra las angustias de los que llevaban el rumbo del naufragio.

Puerto Corral, Sí esta ahí, como un solo marino, sentado, algo así como un ancla junto a lo hermoso del pacifico.

Será el lugar señora donde te diré que quede anonado, el día que tuve el encanto detener tu cara junto a mi.. Sí, aquí en mis manos.

Ahí empezare diciéndote porque en ti veo un canto que emerge de la lagrima Mapuche.

Será donde yo pondré en tus manos un permiso que me acredite el derecho de besar tus labios y en ellos navegar a ese safio que se extiende en cada ola que figura el océano de tu cuerpo.

Cuantas veces me preguntas que pienso de tus ojos?

Callado me quedo, porque he sabido que hay un roto que reclama sus derechos y yo señora, mejor me retiro al cuarto del silencio.

Después de Puerto Corrales, partiremos al norte de tu patria y cuando juntos regalemos la libertad a nuestros ojos, veras amada el derrame de sueños o ilusiones que se prendan a mi mano: Será entonces cuando con todo el viento que nace en mi alma, llegue cerca de ti y de diga sí: que de ese negro que resalta de la sonrisa de los luceros, nacieron esas pupilas que adueñan tu mirada.

Yo lo se que son tus ojos la noche de los amantes.

Son el camino del silencio.

Son sí: la piedra desnuda que tiene espacio en los vientos azules, que pintan los reflejos de estrellas inquilinas de noches, existiendo como sueño que duerme enamorado de piedras y espumas, te llevare veras, al encanto ese de las olas marinas, igual a tus besos que en resacas de brumas, sueltan el eco de palabras y vienen de tus ojos, hablan el idioma de las noches que como campanas, repican en Tarapacá.

Tu llegada señora, fue el repique de campanas que alegro la soledad de este atrio desolado, pero un monasterio si, donde en el paso de los ecos se guarda la luz de la esperanza.

Negor Len

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miércoles, junio 04, 2008

Patria Iberica, Una Verdad Que Aprendi Desde Mexico A La Argentina


From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.

España Vengo A Visitarte


Hoy tengo mis ojos en aquel horizonte,
que siempre se torna en alborada
y solo historia pinta en los celajes.
Isabela La Católica en España.
Tecun Uman muerto en Guatemala.

Sabrás España?
Vengo a visitarte,
Por primera vez en mi esperanza.
Traigo para ti un viejo cofre,
que arme de viejas maderas olvidadas por los Mayas,
Allá en las viejas selvas de Copan

No sé…
Si lo traigo lleno de quejas o reclamos?
No sé?
En verdad España solo te traigo una visita,
que nunca figure en la ruta
Esa que dirige el camino de mi pluma.
Hoy lo se, estoy ante el suelo de tus ojos.

Ibérica Señora,
Paginas de letras y espadas abren el camino.
Cruces y lanzas me bañan en el correr de un rió,
que navega con barcazas de palabras y recuerdos.
Muchas veces he visto olas que vienen de tus mares,
les he recogido, he sentido algo como una sal
de espumas que no entiendo.
Solo encuentro una gota de agua, una lagrima.

Este día que vengo a visitarte,
No vengo con intención de en tus brazos reposar.
Pero si contigo, hoy como una vez estaré,
Porque quiero conversar.
No es rencor lo que viene en el baúl de mis recuerdos,
es un viento que traje de Chimborazo.
Es un viento que traigo de Guayaquil.
Vienen conmigo, en una tierna canasta.
Que derrama un cariño sin raíces.

Palabras de un idioma
que recoge la melodía de una sangre,
en dialectos que se reparten por la cordillera,
Así como un paso traicionado.
Como un rosario que cuenta los huesos de la patria.
Tengo aquí una palabra,
que desciende de un altar
allá donde un pueblo abrió la luz de la mirada,
Es donde paulatinamente descienden y ascienden piedras.
Solo el cóndor conoce sus silencios.

Se desprenden en un solo golpe, digamos un homenaje.
Como un suspiro que el Cholo Peruano,
respira en el mundo de las nubes.
A esas rocas figuradas,
que viven como marineras en el viento.
Esos vientos anclan en un puerto
Perdido en un mar de estrellas de nombre Machu pichu.
España señora, quieren que te diga:
Todavía hay sangres en piedras como gotas
Que lloran el arrullo de los crepúsculos.

Me piden que le diga a ese corazón de tu pueblo,
que jaca en nuestra América se amarra las tristezas,
así como unas tinieblas que levantan las horas
En noches que guardas tus recuerdos.
Cicatrices es lo que marca nuestra geografía,
desde el día que Colon encontró la llave
que abriría la puerta de este solo paraíso,
Bañado en aguas que se derraman en bellezas.
Pero llega Cortes, llego Pedro de Alvarado.
Se apareció Almagro y Pizarro,
Con una cruz y una espada.

Cuentan mas de 500 anos,
que yacen cruces como marcando la ruta de la historia,
abonan el camino de nuestra vida en la conquista,
de una cultura con un Dios diferente,
desconocido en los cañones de Durango
Como en el amplio territorio Patagónico.
Así Chichen Itza y Tikal heridos en la cintura de América.
Hoy vive hermano como sangres diferentes
Alguien me comento al oído.
Ya no somos mas aquella luz verde de aguacates,
Ya no somos mas hijos del sol,
Dios y señor de la vida, tejedor de vientos.

Quisiera llegar a Madrid,
vivir la sensación de otros poetas
que desde lejos admiro porque se que cantan
A los suspiros del alma en noches de estrellas.
Entregarles en hojas de plátanos no robados,
unas letras que viven en el sentir de los latidos
de hombres y mujeres que tambien cantan,
Una musica que solo se entiende en los teatros de la selva.
Perder la duda que existe en mis ideas,
En esas calles que se enseñan como paginas hablando.
Saber que he soltado mi mirada,
Como una inmensa red que pesque el sabor de las conciencias.
Como una visita España, que penetre a la sala de tu alma.

Tu imagen de patria:
siempre a sido una foto diferente
En una cámara que tengo en mi mente.
Les tengo en esa lejanía de tus ojos,
así, dos anhelos que parten y cabalgan
como silencio galopando en las noches.
Esta ves pienso que estoy llegando a ti,
Repleto de letras que cuentan cosas diferentes.
Antes nunca pensé,
que tan fácil seria llegar a la puerta de tu tierra
con una libertad que viene en el viento,
Pareciendo una magnitud que busca el secreto de un abrazo.
Uno que este anclado allá en el Puerto de Santa Maria,
En una Provincia de gracia Andalucía.

Desde Chile una tierra allá en el Sur de América,
y que luce como una espada que cuelga al cinto de América,
también traigo una cueca que canta
y en las guitarras desgarra la queja tatuada,
En un corazón procedente de la Araucania.
Una raza España que lloro en la respiración del día,
porque al Rey Caupolican lo sentaron en una estaca,
ante los ojos de su pueblo de respiración desnuda
Y que decía esto te abre los caminos del mañana.
Temuco es el nombre en Chile de la tierra,
donde el Mapuche apenas camina
ya que las veredas de la que siempre fue su ruta
han desaparecido y ya no se puede llegar a la colina,
aquella donde admirabas la maravilla
como un manantial de luz y vida.

Son herencias de la conquista,
tejidas en un manto que cubre la historia.
Son aquel inmenso caminar de sufrimientos,
que se derraman como rió sin cauce
que lentamente perezoso desciende,
de cada uno de los minutos caminados.
Muchas manos sin timidez me entregaron su saludo,
como ramas bailando en el viento.
Muchos labios me sonrieron como adheridos a mi intento,
De España venir a visitarte.
Traerte un saludo que desciende de lo alto de los Andes.
Un saludo que haciende de las arenas de los desiertos de Sonora.
Un saludo que galopa desde las Pampas Argentinas.
Te traigo el brindis de la copa que el Maya esta levantando,
cuando ara el amor que todavía vive en la tierra
De las espesosas selvas residentes en tierras Chiapanecas.

En mi camino hacia el mar que te vio llegar,
encontré el canto de una chirimiílla
Que cantaba al espacio de un ocaso Lacandón.
Entrégale a España nuestra larga distancia.
Dile que el silencio de la selva aun no a muerto.
En el Moreno de sus hombres a nacido un grito,
protegido por hojas y raíces
y los techos que cobijan la esperanza en Palenque.
En la Sierra Madre retumba de Nuevo,
Un canto de tambores que anuncia que Yumil Kaxob;
Señor y Dios de las forestas
regala la palabra para los herederos de aquellos que llegaron,
en velas apareciendo en el mar y su horizonte.
Estamos llegando en primaveras de vientos,
como siguiendo las huellas del regreso.
Me cuentan las letras que viven en El Popol-vu:
Ahí quedara la nueva luz, para los hombres de maíz.

Recibe el recuerdo de la estatura de los árboles
donde florecían los enojos del Dios Itzam Cab Ain
a todos lo que con cruces y velas
nos firmaron nuestro testamento bañado en sufrimientos.
En si España es alegre poder hablar contigo.
Librarme de un sentimiento que repica en los viejos campanarios,
y que su repicar trasmite en todos los techos de los barrios
de esta América Hispana,
la que se persigna en recuerdos
balanceándolo como un bejuco que cuelga
desde el norte del Rió Grande,
hasta el témpano de hielo de Tierra del Fuego.

España, desde el pan ese que amasan las mujeres,
y las herramientas que hombres de manos fundidas en el tiempo
en esta America ensangrentad,
levantamos la copa de dulzura hirviente,
la levantamos como un recuerdo de estrellas
diciendo: alumbremos esa lagrima que vive en el silencio,
y de la mano recojamos la raíz de un cariño,
que florezca en el jardín de nuestros ojos.
Que florezca si… no lo sé,
si de noche o de madrugada.
En verdad, no lo se…

Negor Len.


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domingo, junio 01, 2008

“El Día Llego Amada, Mi Amor Para Ti En Este Día De Tu Cumpleaños”.



From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.


Esta noche amada llega un año más a ti.
llega cabalgando solo en los vientos
como jinete de recuerdos.
Sabes mujer la nostalgia llega a mi
Cuando pensando formo una neblina tibia,
es ahí donde tú apareces
como una lección de vida, una lagrima.

Hoy aquí mirando la luz del ayer
traigo unas letras en mi mano,
unas letras en mi alma
que solas dejo en el sueño de tu almohada
diciéndote amada cuantas fueron las noches,
en que tus besos arribaron como oleajes?
Cuantas fueron recuerdas?

El encanto de tus labios llenó una soledad,
que mora en un pueblo del alma.
Llenaron una soledad,
que sola vive como piel desnuda
en la pálida espera de tus manos
que caminan mi cuerpo,
como dedos Gitanos alegres del verano.

Cuantas noches fueron lo se,
cuando tubo arribo el dulce de tus mieles
vestidas en caderas ardientes.
Tubo arribo el silencio empinado
que domina la altura de tus pechos,
amando el encanto de sus valles,
que riegan los húmedos caminos de tu cuerpo.

Vi la tierra en una extensión imaginaria.
Vi tu silueta una hoja de Montana.
Vi esa luz que de tu vientre se desprende,
se suelta, en el camino de los faros
que llevan la angustia lejos de la pena...
Como una puerta a los descansos de la vida.
Tus besos son:
ese manantial que nace como beso,
allí: si, en ese secreto que vive en tus ojos.

Son los días que han caminado,
arrastrando el silencio que vive en mi pluma.
Le han llevado por las líneas de mi mano,
Calculando los encuentros de antemano;
enseñando como un navío perdido en el viento de las olas.
Me voy como el adiós de tus suspiros,
después de besar el encanto de tus labios.


el presagio que guarda en la tinta,
esa que pinta el repique de tus recuerdos
y aquellos delirios que se esconden en la capa
que cubre los secretos que no tienen olvido.

OH...
Yo sé mujer que vienes de los años
hojas que solas entoñan el camino del tiempo.
Un tiempo Señora que vive y palpita,
en cada movimiento que nace en tu alma,
amada distante,
amada cercana.

Me voy viajando en el eco de tus besos,

Negor Len

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viernes, mayo 30, 2008

Tuve Un Vino En Mis Manos


From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.



Esta noche tuve un vino en mis manos.
Algo como una copa con caderas.
Algo así:
como una luz mineral que sale de un vacio.
Como un amor que vive ahí,
Confundido dentro de tus besos.
Solo en ti pensé
como corriendo por la vida del embriago.
Te tuve amada,
como una luciérnaga,
que sola preño aquel silencio
que siempre duerme en los caminos
y alumbra el secreto ese
que solo desciende,
cuando llega a la falda de tus pechos .


( Esta noche tuve un vino en mis manos.
Tuve la necesidad de un viajero,
de conocer los secretos que se hospedan en tus labios.
Cuantas alegrías despertaron la alborada,
al saber de la angustia que se desliza de tus caricias,
habías dejado recuerdos de tus dedos
que alegres se perdieron en los valles de mi cuerpo.
Fuiste lo se, la claridad de un agua
que sola vierte de tus ojos,
como una noche llena de cristales
alumbrados por tus besos.

Esta noche fue.
Lo se,
la partida hacia un pueblo de encantos,
donde tu habitas los silencios de mi mente
Y así como inquilina te adueñas
de los secretos que pululan por las calles
de esta alma situada
en la geografía de tu mente.

Una copa de vino fue señora,
cada palabra tuya deslizándose como viento,
que tranquilo enternece
un rumor escribiendo recuerdos de la vida,
en las paginas de un corazón
encantado de palpitar al encanto de tus ojos.
Yo señora conocí esa luz que viene de ti.
Le conocí allá donde nacen los ríos,
un día que tu cuerpo banabas
como un encanto que el agua pintaba al viento.
Eres si:
el paisaje de una soledad cansada.
Eres lo se,
el abrazo que desapareció todo aquello que ensena
la medida de las distancias.

Hoy pues amada,
guardo todos los secretos
que conocí en aquellas tardes marinas.
Les guardo en esa red imaginaria,
donde pesque señora
todos los vinos mas finos
fermentados en el viñedo de tus besos.

Negor Len

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martes, mayo 27, 2008

Para Un Soldado De Nombre Fernando Ramirez, en Memorial Day, San Luis Arizona


From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.

Fernando con el cariño y respeto que tu recuerdo merece, un abrazo hasta la eternidad esa misma en que ahora vives, ahí a la diestra de el único que tiene la potencia en juzgar y castigar a cualesquiera de nosotros y nuestros hermanos-as.


PARA UN SOLDADO

Fue una luz,
Una si que vino del otro lado del mar.
Llego en una esquela como noticia.
Solo un nombre salió de las memorias:
Fernando Padilla Ramírez.

que camina con los vientos,
En cada calle,
En cada recodo que guarda un corazón,
Aquí en un San Luis Arizona,
palpito mismo en el suspiro de nuestra Chicana alma.
Un semblante parte de la raza,
Sabrás hermano que anoche soné tu nombre.
Te vi caminando en las estrellas,
esas que alumbran la oscuridad de los ingratos.

Te vi lo se:
Llevando contigo tu mochila.
Rifle
y obediencia.
Vi en ese sueno hermano tu alegría,
esa con que entregaste tu vida.
Iraq:
Allá en un suelo de extraños habitantes.
Vi en tus ojos al partir,
una mirada absuelta de culpa y vergüenza,
porque la balas de tu rifle,
no mataron el retoño de los niños.

No mataron la angustia del anciano,
que durmió su eterna siesta con la llegada de una bomba
un presente de la democracia.

Un regalo inesperado envuelto en una lágrima.
Tus balas Fernando:
no cegaron el camino de mujeres.
Hermano el destino es la moraleja,
quisieron que fueras hombre de guerra,
sin saber que México tu cuna,
es una patria que vive buscando ahí
la paz que alumbre el silencio de la ausente hermandad.

Sabrás Fernando,
mi mensaje va como un telegrama
hasta ese cuartel de neblinas en el cielo,
donde ahora prestas tus servicios de soldado,
cuidando la paz que se cultiva en las tierras de arriba.
Recibe mi orgullo de conocer tu nombre,
en este ramillete de letras
que desde un pueblo vecino al tuyo hoy envió,
cargado del encanto de campanas que viven en mi pueblo.

Somerton te canta con su rodilla al suelo,
un infinito que termina en la paz del descanso
y labra con tus recuerdos el amor ese que se cosecha,
en las tierras en que ahora duermes,
esas si:
propiedad del arquitecto del Universo.

Negor Len

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jueves, mayo 22, 2008

Fue anoche un sueño lo se





From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.


Anoche tuve en mis manos
La luz que tu voz alumbro,
esa perdida espera
que algún día tu llegaras.
Llegaste lo se,
como una sola luz sorpresiva
alumbrando la soledad de mi campo.
Alimentando el olvido de una arcilla
que sola parecía dormida
sin flores ni cultivos.
Más anoche fue
La luz de un nuevo día,
La aurora de un despertar enamorado.
Todo fue así, lo sentí
en mi piel campesina
el eco que de ti venia
morena de ojos negros,
Hoy no se que decir?
No se si tratar de descifrar
cada acorde que de tu boca
resbalo el encanto de unos labios como capullos.
Oh quizás el porque, ese que si
levanto el secreto que dormía en mis pensares.



Fue entonces cuando todo nació en mí
y luego empezó así:
Anoche bañe mis recuerdos,
en olas que mojan las playas de Arica.
Solos salieron esos ayeres
navegantes de espumas Chilenas,
trayendo ese pasado que zarpo de la noche
esa que pernocta en tus pupilas
que pintan la luz de un faro,
residente de ese puerto de ansias.

No se decirte como…
Si, no lo se decir.
Pero hubo un ritmo que encanto el momento,
aquel que mi oído agrado
como un suave aroma,
desperdigada por cada una de las arenas
que viven,
que duermen en Antofagasta.

Si fue anoche
y la otra misma
cuando descendiendo de una escalera de reflejos,
apareciste sola con tu Andina imagen.
Alumbraste mi soledad,
esa que habita el mesón de los recuerdos,
donde tu eres la inquilina
de la alborada que cosecho
en cada una de las luces
que levantan tus bostezos
perdidos en un abrazo de besos.

Esta vez fue alegre la alegría,
cuando tu voz emergió de los sonidos
emergió trayendo el calor de las caricias,
esas morena que florecen en las arenas,
que duermen tus encantos,
aquellos que pululan como vientos
alegrando las noches de Tarapacá
y besando las auroras de Atacama.

Es así,
Ahora que tus mejillas tengo en mis manos,
una alegría recojo de tus ojos,
como una propaganda
que anuncia tu existencia,
en este mundo de nubes y azufres.
Eres tú lo se:
Porque tus labios viven en mis ojos,
como dos pétalos de copihues enamorados.
Tu mujer eres la sonrisa de la distancia,
El anhelo que viaja por correo.
Son tus besos la lluvia de otoño,
Oh el embriago de los vinos de Osorno.

Chilena hoy que tu ojos viven en mi,
dejo el patiperro beso aquel,
que solo cruza el futuro de fronteras
como un mapa que enseña el recuerdo de tus ojos,
que me lleva ahí si,
donde palpita la chiminea de tus caricias
y duerme lo cándido de un secreto,
en ese oleaje amada que parte de tus manos.

Negor Len



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jueves, mayo 15, 2008


From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.

YO LO SE

Yo se que fueron tus ojos,
los que del beso me hablaron.
Ese beso si,
que de tu boca nacecomo un solo bostezo de ilusiones

Cada tarde.
Cada mañana.
Cada instante,
ese que sola apareces caminando
entre piedras donde duermen alegres sueños,
emergiendo como un encanto,
que solo vive en los abrazos
y en esa mirada
que pernocta ahí,
en el secreto de tus ojos negros.
Supe que tus besos,
Han traído el amor que como brisas se levanta
Ahí,
En la altura de las alboradas

Negor Len

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miércoles, mayo 14, 2008

Sali


From Arizona en “Voces del Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas, son gentes que emergen del trigo.


SALI

Salí por callejones de muchos pueblos,
a buscar quizá la sonrisa que mis ojos añoraban.
Entre a ciudades por calles diferentes
y siempre encontré de día y de noche,
una luz y tu estampa.
Te encontré como un lirio luciendo los colores,
Te encontré lo se como única reina
que al mundo abrazas en tus besos.
Al mundo si, le bañas con el polen
ese que de ti emerge,
como una alborada en el alma.

Con el respeto que del mar se evapora,
en noches y tardes de silencio
he empezado con mi pluma a conversar,
ha contarle de una luz que en ti vi mujer.
Lo digo porque soy parte de tu ayer.
Soy el que siempre se pierde en la huella que tu dejas,
esa que se extiende en el abrazo
constante suspiro del camino de los tiempos.


cebando el mate y al fogón calentando el asado.
Fuiste aquel humo de figuras que hablo,
el Así recuerdo tu susurro,
melodioso vuelo de las palomas.
Vos sos la Argentina que en noches de música de zamba,
Deslizaste tus besos como dedos perdidos,
En cada instante que tu cuerpo respiraba con el mío.

Allá por Rosario sentí tu mirada un cariño,
entregado por ti alegre y bailando
el ritmo del malambo,,
ahí guarde tus ojos
en este corazón croto,
Que se extendió como viento por los secretos de la pampa.
Oh piba,
música de la sonrisa
aquella que como llanto se esconde en el tango.
sabrás que tu recuerdo le traje caminando,
desde las distancias que en lo lejos se pierden,
como el pago aquel en ese mundo de la Patagonia,

En tus huellas que decoras con la luz de las estrellas,
esas que dejaste como una bienvenida,
solas quizás como nostalgia,
hiciste cantar los bostezos de mi tristeza,
en un solo y alegre canto por la vida.
me entregaste el paraíso del suspiro.
Me entregaste el decir
Que una sonrisa como la de Mendoza
la Tierra del sol naciente y el buen vino.
Tu viviste en mi como esa misma copa de vino.
Che vos fuiste la mina de los encantos.

Una noche mas llego a mi,
en ese galope de recuerdos
en ellos venia tu presencia, descendiendo
por él frió Andino de los Incas,,
aquellos que su presencia es el sol
que vive en los relojes y marca las miradas..
Arequipa fue la antesala de los Dioses,
Aquellos que en Cuzco pernoctan
Y despiertan en Machupichu,
Señores amos de las alturas
creadores de bellezas,
Y fue ahí, como un bostezo de los vientos,
donde en ti se pinto un reflejo,
una imagen,
y solo guardo lo bello de tu figura,
Incaica hembra amazona de las lluvias
te despliegas en noches de azufres fermentados.
tus labios un encanto de volcanes
que retumban la esperanza de la vida.

En el Callao desnuda te vi,
como una caricia jugando con las olas.
Eras aquella línea de espumas embelesadas,
recibiendo la bienvenida de las brumas,
que de un retozo nacen
como el blanco ese que despierta en las alboradas.
El mar y tu,
dos pasiones que naufragaron el destino de mi alma,
en una turbulencia nacida de tus caricias.
Solo tu Peruana amada,
Supiste el secreto que llevabas en tus besos:
Un sabor a tiempo.
Un sabor a viento,
Así el éxtasis que se evapora de tus pechos.
Dejaste en mi,
un tatuaje pintado así,
aquí, palpitando como un campanario enloquecido.

Ica es el nombre de la ciudad.
aquella donde acaricie tu mano
Simple así, como un regalo,
Como un suspiro en el adiós Gitano.
Fue ahí donde de ti recibí el calor de la bienvenida,
parecido al abrazo aquel,
que un día inauramos en Piura,
sellándolo con un beso en Sullana.
Este es otra vez que también a mí llega,
Tumbes aquel puerto con olor a guerra,
donde de ti Cholita solo recibí la paz de los abrazos
y un hasta siempre en mi partida al otro lado de la frontera.
La luz que se desprende de tu imagen,
Ya antes le había encontrado,
viviendo en las letras de Vallejo.

Puerto Bolívar apareció ante mi,
Como una libertad desconocida,
allá en Ecuador el país Amazónico
y que Amazónico siempre vivirá,
como un palpito y respirando.
Tantas noches y días se confundieron en mi,
Al encontrar la belleza en un verde de plata perdido,
Un verde que emerge allá en Iquitos.
Un verde si, que evapora amores de la Nina de tus ojos,
Cholita nacida en este rincón que existe en el alma mía.
Fue donde tu mujer apareciste con el encanto de Ambato,
Luciendo tu arte de encanto,
Tu arte de entregar el sueno de amor a los poetas.
Te conocí escondida dentro las rosas,
quizás como un abono a la tierra de los tres Juanes,
Ambato tierra de las frutas y las flores,
tu nombre lo adorna en el encanto de poemas,
que se desprenden como arco iris de regalos,
en esa inmensidad de la madre tierra
representada en los Andes por esa nunca imaginada,
Cordillera. . . Reina de piedras dormidas.
Suspiro que entibia los fríos por Rió Bamba,
Aquella tierra donde tu y yo
Un día llenamos de besos los recuerdos.

En el sabor secreto del choclo,
encontré el bostezo de tus suspiros,
le encontré como el verde encanto de la palta
que tus ojos iluminaba cholita del alma,
Él aquel concierto de gallos en la madrugada
que celebraban el recuerdo de nuestro abrazo.
Cada mirada tuya,
Fue un beso de las Auroras,
Que el pichincha pinta como reflejo
En esas bellezas que solas palpitan en el camino de tu cuerpo.
Siempre aquí en los horizontes de mi mente,
Te luces como colores descarriados
En las libertades que de tu piel se evaporan
En es largo camino de peregrinos,
En busca amada de ese encanto que en ti radica
Y se reproduce en abono que vive en tus besos.

Rió Grande do Soul,
Fue la puerta del Brasil
Donde por primera vez pernocte la ilusión de mi camino.
Porto Alegre luces y besos,
Encuentro de abrazos extraviados
Que de una boa saudade,
a ti retornan mía garota,
Solos como un solo doble de campana.

Fueron cuantas veces si recuerdo,
que mis ojos caminaron el verde ritmo Amazónico
ellos se extraviaron como hojas navegando
en el Rió San Francisco y su aguas consteladas,
que en tu piel bañaban el canelo de tus pechos,
dos sonrisas que de tus ojos nacían,
Crecían en el húmedo de los vientos de Manaos.
Yo guarde de ti,
la luz aquella que en tu danza de marea,
formabas en mi el encanto de vivir en un océano,
de olas abrazando el anhelo y apetito,
que de mi se desprendía por tus encantos
aquellos que solos referías en las brisas
de un Copa cabaña construido en los sueños.

Oh mujer señora y ama de los ritmos,
cada uno de esos que vibrando de los tambores se desprenden,
en noches que en Rió la luna se desgarra de los cielos,
Se desgarra dentro cada una de las brisas
que crecen desde el reflejo que en noches iluminas
dos pechos que elevan sus besos al viento.
Brasileña, señora rezago de oceánicas mareas.
Carioca de abrazos reventados,
eras la gota aquella que pinto el color de las espumas,
en Bahía, Botafogo y Flamengo.
Siempre fuiste así,
como solo un numero de suspiros que palpitan y bailan
en loco corazón de las fabelas.
Pero ahí fue,
Donde me entregaste aquella noche de zamba.
Me entregaste el suspiro que de amor habla,
en una historia, que tumba que tumba,
es el ritmo, es el tumbar de un cuento Afro Brasileño.
Algo así pensé en Curitiba,
aquella vez que tus abrazos me recibieron
en ese mesón donde los anhelos arrullan a la vida,
por un instante me permitiste serte alguien
como un arado,
en los caminos de sueños sembrados en la esperanza.
Esa cosecha fue una cesta de abrazos,
Fue una sola gota de canto.
Fue una gota de amor.
Fue el beso a un regreso sin adiós.

Cuantos mares y vientos,
navegando y volando anduve
como un marinero en el mástil de popa,
buscando en la lejana distancia
un faro que guillara el destino de mi camino.
Fue así en una noche de relámpagos perdidos,
te vi retozando en el alegre vaivén de olas,
que del mar burbujeando salían,
nacían como caricias arrullando tu cuerpo.
Marcaste en cada espuma el secreto de las siluetas.
Cuando el paso de los minutos veo, un recuerdo a mi regresa
y pienso que vive de mi viaje en el pacifico,
un océano dueño de profundas intemperies.
Una luz enhebrada en las aguas de sombras encantadas.

Fue ahí donde un puerto de nombre San José
apareció como levantándose de las aguas
y llenando tu imagen de espumas.
Chapina, patoja ojos color cana de azúcar,
llegaste ante el reflejo de mi mirada,
barnizada en acordes de marimba.
Guatemala es tu patria,
Tierra esa que en su huipil guarda el secreto Maya,
y en su nahual carga la esperanza
como canasta de güisquiles que en su cabeza,
al mercado lleva como alimento a otros corazones.
Hoy los recuerdos me cuentan,
que con la bendición del negro Cristo de Esquipulas,
compre un petate en Chiquimula:
mi cama, un suspiro al futuro,
así la ilusión patoja, de en ese lugar,
hogar donde nacen las ideas de tu y yo formar
y en ese petate tatuar un descanso. Si ahí,
en el arrullo de tus brazos,
que mecen mis momentos Chapina Cachiquela,
encontré la aurora esa que en tu alma amanecía,
y solo así floreció en el idilio de un abrazo
escondido en las neblinas de Tecpan,
fueron velos de vientos que cubrieron
el encanto que solo se rebalsa de tus pechos.

Una mañana fue.
en las tierras verdes de Sebol
desperté cubierto en el sereno de tus bostezos.
Una amanecer fue,
que un tule de boj
brinde por el negro regocijo que baila en tus ojos.
Una mañana fue,
Cuando allá en Coban donde en el café encontré,
el tibio ese que enternece
y que viene de tus labios,
decidí patoja chula caminar
por cada extravío que me llevara a San Lucas Sacatepeques
y ahí recoger en la sonrisa de mi pluma,
la miel que esconden las acerolas
gotas que se reparten en la humedad de tus besos.

En Antigua, una ciudad de plata y barro,
Guatemalteca Chapina chispa de encanto,
recogí el romance de letras de poetas ya muertos,
que quedaron por las calles panzas verdes
deleintando el romance de los ayeres
con callejones llenos de espantos.
Cuantas letras recogí,
en el tronar de canchinflines y cuetes alegres,
Recogí de los poetas viejos como Menezes
una flor de pétalos conjugados
y del sembré semillas en un arríate,
donde crecen los recuerdos que vienen desde lejos.
Vienen alegres como moros en convite,
y de esa alegría que nace de la patria,
amada Indígena labios de canela
Dejo cada beso en ti,
así como un retumbo que nace del volcán de fuego.
Dejo la humedad de mis besos
que en los caminos de ríos,
arrastren el aroma de los macuyes
para que en el secreto que nace de las sorpresas,
te envuelva en el cariño de esos abrazos.
Los mismos si,
esos que viven escondidos en los paisajes de los sueños.

Popayán residente andino,
que desde las raíces de las piedras tu fe levantaste,
como un solo viejo Fraile Colombiano.
Un viejo Fraile si, lo es así.
Lo es un viejo campanero,
enamorado del repique de campanas
que como cóndores se detienen en el viento,
vigilando el convento de los anos,
que vive,
que existe en ese inmenso vació de la cordillera.

Fue ahí, el mismo sitio de antaño,
donde enlazamos nuestras manos.
Una de hilos de seda tejidos en madrugadas,
que con estrellas adornaban el moreno de tu cuerpo.
La otra con un solo deseo de estrecharte a mí,
en ese callejón de luces de faroles
que iluminan el camino a tu pueblo de encantos.
Te conocí alegre como una fogata
que en noches soltabas reflejos y chispas de azufre,
flameando la ilusión que de tu imagen
navegaba en este océano de ilusiones,
en este océano de pensamientos.
Si bien recuerdo tus ojos en mi espera,
allá en las playas de Jurado
puerto y mar en el departamento del Choco.
Agua y selva bañaron los secretos de nuestro romance,
le bañaron con cantos de urracas, loros y cenzontles
y en un ritmo de música coqueta,
partimos en el autobús de los sueños,
a puerto Buena Ventura, luz que titila,
cuando navegas a lo lejos del Pacifico.

Mas lo que siempre en mi vive,
fue el encanto que viajamos a Colombia tierra adentro.
Medellín desbordaba el rojo del café en granos por miles
al paso de tu figura de mujer andina,
Oh, claro de que si,
Siempre caminaste como ritmo en el viento.
Siempre fertilizaste la belleza que crece en el camino.
Has sido el polen de esa flor
que brota de las sonrisas Antioquenas
y pinta el paisaje que tu mulata
vistes con cada ritmo loco que se desprende de tus caderas,
ahí amada: Cartagena es el teatro de tus sonrisas.
Es la cuna caribeña que te duerme entre gotas y espumas.
Es el amor que se desenrolla del blanco de las olas
y lo pega en tu piel como una sal alucinante.
Cuantas veces venistes a mi desnuda,
como una hoja llena de líneas y colores
trayendo contigo el olor que palpita en la selva
y el cariño ese de mujer que tu conoces,
que en noches perturbadas dejaste en mi así,
un solo beso que humedeciste en el rió Magdalena.
Lo trajiste recuerdo como una despedida,
El día de mi partida allá en Barranquilla.

Ese día que el mar y yo tomamos la partida,
a otras patrias,
a otras tierras,
tu mujer fuiste el faro de mi destino,
que en destellos de luces encantadas me llevaste al final,
ese donde moran los calores de tus brazos.
Tengo que dormir sabes,
mis ojos se han cansado en el recorrido que tu y yo,
hemos marcado en las veredas de la vida.
Voy a descansar con tu recuerdo de almohada
Y cuando mi mente regrese a tu mirada
Leerás mas anécdotas marcadas en el calendario de los días
Mujer amada.

La otra semana partiré a Chile,
Con mis alegrías y canto,
Llegare a Arica esa puerta de encanto,
Espero rotita del alma
Que con tu chola mirada me esperes cantando,
Yo vendo unos ojos negros quien me los quiere comprar. . .

Negor Len

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viernes, mayo 02, 2008

Vengo Lo se


Desde Arizona el “Otro Sur” llega el sudor en canto de arados, la voz de mujeres y hombres de maíz, así la luz de las lechugas






VENGO LO SE

Vengo lo sé…
Desde lejos,
de allá donde partí.
Conmigo traigo el silencio,
uno que recoja en las aguas del Motagua.
Un rio que como el Bio Bio.
Un rio que como el Orinoco.
Resbalan y arrastran los sueños,
de almas truncadas en el camino de ilusiones,
de a la patria dar un respeto en la mano,
y no que corrientes sepulten esa esperanza,
volando en alas de la vida.

Vengo lo sé…
Porque ya cuando hablo,
veo las velas como olas
formando mareas que agradan mi alma,
y en ellas navego de un pasado.
Mi mente Zarpa hacia Atitlan.
Zarpa al lago de Managua.
Zarpa en las alturas del Titi Caca.
Es el agua de esos lagos el baño de los sueños.
Es un manto que humedece las tristezas,
se extienden en la miradas
aquellas que se cultivan en el silencio.

Vengo lo sé…
De haber sentado mi pensamiento,
Allá en las alturas donde cóndores y águilas dominan
las soñolientas cuevas que vientos interrumpen,
como un regazo fugitivo de la noche.
Fue en el eco ese de las alturas,
donde vi el camino de estrellas.
Les escale en sus luces hundiéndome en las alturas,
Ahí donde pernocta el cabello de volcanes.

Vengo lo sé…
Despidiendo la distancia de mí,
despidiéndola del Tacana y Tajumulco,
volcanes que me mostraron la ruta de las nubes.
Aconcahua y Chimborazo
arrastraron la sonrisa de las lluvias,
en miles de minúsculas gotas
resbalando en ese espacio que vive en las Alturas.
Es la vida un vapor de inquilinos?

Ahora bien,
tengo que hablar del eco, del llorar.
Ese viene de rincones olvidados en mi América.
Viene de allá donde la muerte palpita,
así como bota pisoteando el descanso de los pueblos.
Son tantas Guatemalas que traigo en el alma.
Son tantas Nicaraguas olvidadas que traigo al presente.
En cestas de palabras traigo la Villas Miserias de Chile.
Las Callampas que en Argentina respiran.
Y una favela que se extiende como destemplado acorde
en el moreno Brasil que baila el hambre,
baila la samba, baila la muerte, baila la nalga.

Vi el dolor como evaporaba su grito,
desde el infectado supurar de llagas humanas.
Vi la sonrisa perderse en ese cause de espumas ingratas,
agonizante así, como un silencio en batalla.
Allá en Guatemala aprendí a conocer el ritmo de los pazos.
Aprendí si, a guardar la sal que endulza una lagrima,
Cuando el soldado y su capitán retuercen el pescuezo
de aquel Indígena que nació de la tristeza de las hojas.
Fue en Zacapa donde vi a la muerte,
caminando en los barrios
sonreírle con la misma boca que lo hizo en Chinautla.
Al descalzo indígena de camino por la patria,
le encontré ambulando sin rumbo ni destino,
Le vi perderse como un viento más,
en ese oscuro que nace, que vive en la selva.

Yo lo sé:
que conmigo traigo una cesta derramando lagrimas,
que apresuradas quieren olvidar el momento,
si aquel cuando de sangre nombres pintaron.
Pintaron la queja en piedras sueltas
camino a la montana de ásperas arenas,
que solas esperando como mesón desamparado,
recogían los sueños de indígenas perseguidos,
torturados, despreciados, escupidos, violados,
he insultados con silabas carceleras.
Sus propios hermanos vestidos de soldados,
ensartaban el machete como abrazo
en la espalda, ojos, manos, piernas, penes,
pechos, y mentes que no encontraban la mirada.
Sera posible le pregunte al tiempo?
Que ya ni los curuchiches canten a las brizas de Cebol.

Asi es me dijeron en su camino las horas.
En estas tierras del Mayab,
ya los pájaros ni de noche vuelan,
como algunos pasajeros tristes.
Ya las lechuzas no asustan la ribera,
esa por donde la noche llega,
golpeada, harapienta, errante,
sola como una queja maltratada.
Fue así como nació una mano combatiente,
nació de un metal acecinado.
Nació como una boca midiendo la agonía,
que palpita en cada indígena nacido
y que llora por cada indígena acecinado por la metralla.


Esta es una patria hermano me dijeron,
mancillada desde el arribo de España.
Esta Guatemala ha sido ultrajada,
robada de su piel que en primaveras le adornaba
como una profundidad de hermosura
nacida de los verdes secretos de la selva.
En Antigua recuerdo a ver visto la peste de cadáveres,
regados en el olvido de la clemencia
desconocida en el uniforme y alma de militares asesinos.
Yo vi lágrimas deslizarse en las aguas del pensativo,
así como una despedida sin futuro.
Como una orden de Arana.
Como una orden de Ríos Month,
seyando el timbre de la muerte,
en ese sobre con destino a una tumba
que se enreda en el camino de las páginas de la historia.

Negor Len

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